Así lo ha explicado en una entrevista concedida a Europa Press el actor albaceteño, quien ha planteado su reivindicación en un momento en el que “parece que los teatros se han convertido en algo más frívolo al que el público solo quiere ir a divertirse, cuando debe ir aparejado con un aprendizaje y no desde la moralina”.

El artista se ha denominado un “hombre del Renacimiento” porque su espíritu inquieto le ha llevado a tocar casi todos los palos de casi todas las disciplinas del arte dramático, del teatro musical al clásico, pasando por el cine o la televisión y compaginándolo con su faceta de profesor.

Cifuentes ha reconocido que no es capaz de hacer una sola cosa porque necesita estar constantemente ideando y poniendo en marcha nuevos proyectos “desde que, siendo muy pequeño, jugaba con mis amigos a imitar las películas que veíamos el sábado por la tarde o me subía a una mesa para cantar”. “siempre lo tuve claro”, ha dicho.

El actor, que estudio en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de y se doctoró en Comedia del Arte, además de formarse en disciplinas tan diversas como el canto o las acrobacias, es uno de los habituales del Festival de Teatro de Almagro desde que Marsillach lo trajo en 1992 con ‘La Gran Sultana’.

UN REFERENTE ACTUAL POCO CONOCIDO

Y este año ha llegado con una propuesta muy original que pretende recuperar parte del inmenso patrimonio de la literatura española del Siglo de Oro que se ha ido perdiendo con el paso del tiempo, como es el caso de Vicente Espinel y su ‘Marco de Obregón’, que “incomprensiblemente” desaparecieron de los libros a partir de los años 70.

‘Marcos de Obregón’, según reconoció el autor de las aventuras de este escudero “no al uso”, es el propio Espinel, quien lo utilizó para narrar sus propias vivencias. Fue una de las principales figuras del Siglo de Oro, amigo de , de Cervantes y de Góngora. Inventor de las décimas, sin el que no existiría el ‘apurar cielos pretendo ya que me tratáis así’ de Segismundo en ‘La vida es sueño’, además de gran músico e inventor de la quinta cuerda de la guitarra.

“Era un intelectual de la época pero, sobe todo, era un aventurero del que nos hemos quedado con cinco de las más de 70 historias que se narran en la novela y que hacían que hoy estuviera en Ronda, mañana en Granada, al otro en el País Vaso y el siguiente en o Venecia. Si hubiera existido habría tenido todos los puntos del mundo”, ha bromeado Cifuentes.

Esa visión de un hombre del Siglo de Oro es la que atrapa al actor porque, a su juicio, demuestra el espíritu aventurero que tenían, las ganas de descubrir cosas “que hacía que no permanecieran sentados hasta que la vida les trajera la muerte, porque parece que estaban ahí en sus casas, sentados al lado de su pocete un día tras otro hasta que se morían”.

Juanma Cifuentes ha defendido que eso no es así, sino que es un momento en el que se está deseando descubrir mundo y, en el caso de , no es un pícaro no al uso como el Lazarillo de Tormes sino uno que sale siempre de las situaciones más complicadas siempre con una enseñanza detrás.

Asimismo, ha apostillado que es cómico que a pesar suyo no busca lo que le ocurre mientras Espinel narra sus aventuras para deleite de sus lectores —en este caso espectadores— pero también para que la gente aprenda cosas y esas aventuras se producen de forma surrealista.

DEFENDER SIEMPRE A LOS PERSONAJES CON PASIÓN

Mientras avanza la entrevista con Europa Press, Juanma Cifuentes habla de Marcos de Obregón con una pasión excepcional pero es que señala que, a su juicio, no se puede trabajar de otra manera y siempre ha de defenderse e intentar entender al personaje y defenderlo aunque haya hecho las mayores barbaridades.

En este sentido, ha explicado que siempre les pone un ejemplo a los alumnos: cuanto se hace un texto sobre el III Reich no hay que dar por hecho que el personaje es malo porque las cosas que hacía es porque creía en ellas, de forma que hay que interpretarlo de forma que sea el público quien juzgue después a ese personaje.

Cifuentes ha reconocido que uno de los personajes del que más le ha costado desprenderse es por las veces que lo ha interpretado, pero sobre todo porque lo ha hecho de todos los prismas hasta la más humanizada que le permitió el monólogo de Fernán-Gómez que le valió, incluso, el premio al mejor actor en el Festival Internacional del Teatro Avante en Estados Unidos.

EL TEATRO Y CÓMO

Y, aunque se ha considerado “teatrero” porque cree que una función buena puede significar casi una catarsis, ha reconocido que tiene que hacer televisión por cuestiones económicas “y porque tienes que hacerla porque si no eres un poco famoso no te contratan, ya que parece que la obra es lo de menos”.

En este sentido, ha destacado es que el problema es que hay muchas cosas que mejorar “al margen de que, en mi caso, también se me ha encasillado en un papel de gordito con pluma que no me realiza como trabajo, aunque si compensa por lo que te decía y porque siempre he trabajado muy a gusto con los directores que he trabajado”. “Es cierto que me gusta más el cine que la televisión, pero donde estoy feliz es encima de un escenario”, ha añadido.

Durante una entrevista, en la que ha recordado infinidad de anécdotas, desde cómo en el extranjero olvido el texto y se puso a hacerlo con gran pasión en un ruso inventado que le valió una gran ovación, Juanma Cifuentes ha reivindicado la pasión en las cosas que se hacen porque eso es lo que diferencia a un artista del que no lo es.

“Ser artista no sólo es subirte a un escenario e interpretar un papel, sino que se puede tener alma de artista ejerciendo otras profesiones como la fotografía, el periodismo o la artesanía. Cada uno, si está enamorado de su profesión y de verdad hace lo que le gusta, acaba haciendo algo que le duele en la vida porque lo siente”, ha apuntado.

Y eso es lo que ocurre con él, un artista que ha triunfado en España, Reino Unido, Italia o Estados Unidos y que incluso recibió felicitaciones por cantar para el mismísimo narcotraficante en su cumpleaños, aunque ha expilcado que la compañía no sabía quien era en aquel momento, porque ama todas sus facetas artísticas y las necesita todas.

“Por ejemplo, si llevo un año haciendo una gira, necesito subirme a un escenario y cantar. Hace mucho tiempo que decidí que, tras pasar por la RESAD, donde aprendí a ser lo que soy pero también me hizo sufrir mucho al generar una importante violencia interna, yo he venido a este mundo a disfrutar y a que la gente disfrute conmigo. No siempre lo consigo pero lo intento”, ha concluido.