A pesar de la lluvia amenazó en algunos momentos del recorrido, muchos ciudadrealeños no han querido faltar a la tradición de participar en el tradicional entierro de la sardina de los Carnavales de la capital. Doña Sardina acabó incinerada en la pila dispuesta en la Plaza Mayor, y cientos de ciudadrealeños disfrutaron de una sardinada de 300 kilos a cargo de la de Ciudad Real, regadas con buen vino de la tierra.

Pasadas las 18:30 de la tarde partía desde la Plaza Mayor un desfile carnavalesco con espíritus mejicanos, demonios de fuego y zancudos del grupo de animación “Guirigay”, acompañados de una comparsa para trasladar los restos de Doña Sardina desde su capilla ardiente hasta la hoguera pasando por la calle Calatrava y Paloma y las plazas del Pilar y Cervantes, a hombros de las Peñas de Ciudad Real, que mostraban apesadumbradas su dolor por la muerte.

De vuelta a la Plaza Mayor la sardina fue pasto de las llamas en unos minutos. Tras su quema, muchos vecinos aprovecharon para degustar los 200 kilos de sardinas que se repartieron, y también probar un buen vino de la Mancha al calor de los rescoldos.

La concejala de Festejos, , mostraba su satisfacción haber cumplido con la quema de la sardina “el entierro ha podido salir, y hemos podido quemar esta sardina, que daba lástima porque era una obra de arte de la . Ha sido una jornada que se ha visto llena de participación”.

Nieto-Márquez agradecía el trabajo de las Peñas de Ciudad Real, de la Federación de Peñas “Alarcos”, y su colaboración con todas las actividades de la Concejalía, y a los patrocinadores de la sardinada popular: hipermercado E.Leclerc y Señorío de Guadianeja.

Además mostraba su confianza en el trabajo desarrollado por la Agrupación de Voluntariado de Protección Civil y de los Bomberos, que han velado porque el desarrollo de la incineración fuera totalmente seguro”.