La presentación del libro “Comer con los ojos. El membrillo”, en la Feria ESPAÑA ORIGINAL, se ha convertido en uno de los momentos mágicos de esta muestra gastronómica, en la que tres grandes artistas, el pintor Antonio López, el cocinero Manuel de la Osa y el escritor Dionisio Cañas, han intentado transmitir a los presentes la pasión que sienten por un fruto, como reconoce el gran pintor tomellosero, “muy ligado a mi infancia y al momento en el que se forman los primeros conceptos”.

“¿Por qué estoy tan a gusto cerca de este árbol? ¿por qué lo elijo para estar junto a él durante dos meses?”. Éstas son las preguntas que se hace en voz alta López para hablar de una atracción por este pequeño árbol frutal que sólo puede expresar a través de sus pinceles y que está inmortalizada en la película “El sol del membrillo” de Víctor Erice, cuyos fotogramas ilustran “Comer con los ojos. El membrillo”, un libro coordinado por el artista Dionisio Cañas, responsable del prólogo del mismo y moderador del acto de presentación.

López, que despertó numerosos aplausos entre los presentes al final del acto (del que casi no pudo salir, asediado por los amantes de su arte), define el membrillo como “el árbol de la sabiduría”. A su juicio, “los árboles de otoño tienen algo especial: una gran fuerza y resistencia que te hacen ser muy consciente de que estás cerca de algo vivo”.

Por su parte, el cocinero Manuel de la Osa, cocinero del reconocido restaurante ‘Las Rejas’ de Las Pedroñeras (Cuenca), también admitió estar vinculado al membrillo desde la infancia. El artista de los fogones reveló su amor por esta fruta “mágica, ruda y resistente, que me permite trabajar a fondo y sacarle multitud de matices en mis platos”.

El cocinero busca “construir cada sabor y transmitir algo especial en cada plato, sumando sabor y estética”, en una cocina, la de “Las Rejas”, que apuesta de forma mayoritaria por productos de calidad castellano-manchegos.

Dionisio Cañas, que embarcó al público presente en un momento único en torno al membrillo, reconoció que “muy poca gente le ha hecho hasta ahora tanto caso como nosotros”, por lo que considera el libro como un homenaje absolutamente merecido al fruto amarillo, aún poco utilizado en las cocinas españolas.

Cañas, asimismo, disculpó la presencia del director de cine Víctor Erice y dio también la bienvenida a otro pintor tomellosero, Pepe Carretero, quien contó, como anécdota, que vivía alquilado en la casa de Antonio López, durante el rodaje “El sol del membrillo”, por lo que vivió intensamente la gestación “de esta auténtica obra maestra de la cinematografía”.