Sólo uno del resto de los acusados, los cinco varones que presuntamente cometieron los abusos, no ha querido hacer uso del derecho de la última palabra. Los demás la han usado para reiterarse en su inocencia con frases como “yo no he tenido nada que ver ni con la madre ni con la hija” o “nadie me ha llevado a nadie a mi chalet”.

Respecto a las conclusiones de las partes, la Fiscalía se ha reiterado en las penas solicitadas en su escrito de acusación consistente en cinco años de prisión para cada uno de los acusados por sendos delitos de prostitución de menores y ha introducido un matiz en el delito de abusos sexuales con acceso carnal a menores de 13 años, ya que no se ha podido precisar la edad de la menor cuando fue sometida a tales actos, pero la petición de condena no varía, que son 9 años para cada uno de los acusados.

La fiscal ha basado su mantenimiento de petición de condena en que los hechos han quedado probados y los considera de “gran gravedad” por la “edad de la víctima”, el daño moral y físico que ha provocado la situación y por “el grado de impunidad de la acusada”, en referencia a la madre de la menor.

La acusación particular ha suscrito tanto la petición como los motivos de la Fiscalía, y ha querido hacer hincapié que hasta “tres equipos de psicólogos diferentes” han probado que la menor “ha sido sometida a abusos”. Además, para la letrada, “queda fuera de toda duda” que la madre ha ofrecido a su hija a cambio de dinero. En lo único que podía “caber alguna duda”, ha explicado, es en el caso de los cinco varones acusados, pero “en sus propias declaraciones ha incurrido en contradicciones que han dejado claro que querían encubrir unos hechos concretos”. Finalmente ha insistido, que la “pena puede quedar corta” si se atiende a las secuelas que va a arrastrar la menor por estos hechos.

LA INSTRUCCIÓN HA SIDO “UNA BASURA”

Las defensas de los seis acusados, la madre y los cinco varones, han coincidido en la mala instrucción del caso. Entre las calificaciones esgrimidas por los letrados se han podido escuchar que “ha sido una basura”, “una chapuza” o “está tan mal instruido que lo ha dicho hasta el propio juez instructor”. Todos ellos coinciden en mantener la petición de la libre absolución de los acusados, porque, aunque ha quedado probado que la menor ha sido sometida a abuso, las pruebas aportadas “están cogidas con pinzas” y no hay ninguna “contundente”. Además de faltar, en su opinión una “fundamental” que son las biológicas para que se demuestre la culpabilidad de sus defendidos.

Especialmente críticos han sido con la entrevista realizada a la menor por los peritos y que fue visionada en la segunda sesión de la vista, calificándola de “dirigida”, y consideran que el relato de esta tiene muchas lagunas e imprecisiones que no pueden servir para demostrar que los acusados fueran los responsables de los delitos por los que se les están juzgando.