En una entrevista concedida a , Menéndez ha considerado que su sucesor o sucesora debe ser una persona con las ideas claras y capacidad de concretarlas y ejecutarlas, una amplia agenda, dotes de comunicación y capacidad de escuchar a su equipo, “porque si lo escucha, saldrán cosas maravillosas, como me ha pasado a mí”, al tiempo que le aconseja “humor y que no se deje llevar por ideas facilonas”.

De momento y hasta que llegue quien tome las riendas del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, Natalia sigue trabajando, fundamentalmente, en poner en orden la información de todos los años en los que ella ha estado al frente del certamen dramático “para que la pueda usar de forma casi intuitiva. Creo que esa es la forma adecuada en la que debe producirse un relevo”.

CONVOCATORIAS PARA LA PRÓXIMA EDICIÓN

Asimismo, y porque la maquinaria no puede detenerse, Menéndez confirma que está cerrando definitivamente la 40 edición al tiempo que va avanzando en sacar convocatorias para que las compañías puedan presentarse “y que cuando llegue el nuevo director o directora, tenga la posibilidad de decidir cómo quiere ser la próxima edición”.

Lo que sí se tendrá que encargar de cerrar Natalia Menéndez, por cuestiones de tiempo, es las convocatorias de los certámenes de Almagro Off y el Barroco Infantil “y ya quien llegue que haga lo que prefiera para la 42 edición”, aunque ha defendido que son certámenes que “merece la pena que se mantengan”.

OCHO EDICIONES DE APRENDIZAJE

Durante la entrevista a Natalia Menéndez, una de las directoras que más tiempo han estado al frente del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro con un total de siete años y ocho ediciones, es inevitable hacer un repaso por este tiempo que, asegura a Europa Press, “ha sido una aventura muy potente, muy rica y de muchísimo aprendizaje, aunque también compleja y complicada”. “Ha habido nubes y claros, pero se ha impuesto más la luz que la sombra gracias a que tenía un gran equipo de personas y tenía claro hacia dónde debía ir el festival”, ha afirmado.

Y entre esas líneas por las que quería apostar, y así lo ha hecho, destaca la apuesta por las jóvenes compañías así como dar la posibilidad al máximo número posibles de producciones de estar en Almagro dejando que no estuvieran mucho tiempo unas en detrimento de otras; pero también ha apostado por la captación de nuevos públicos a través de los certámenes Almagro Off y Barroco Infantil.

“También me he esforzado por cuidar de Iberoamérica y Europa, además de abrir fronteras con Asia; mientras que en el terreno social, he trabajado porque sea un festival para todas las capacidades, tanto físicas como económicas”, apostilla la directora de un Festival que, dice, ha necesitado de un importante trabajo de gestión interna para sanear la deuda histórica que se arrastraba y dejar material técnico en propiedad que antes no había.

Tras destacar que también se ha hecho un “ingente” trabajo desde el área de comunicación y difusión, tanto en España como fuera de nuestras fronteras, para potenciar el Festival con iniciativas como la creación de la web y las redes sociales, además de facilitar los patriocinios, Natalia Menéndez afirma que le gustaría que en una edición redonda como la 50 le gustaría que se recordara su trabajo “por salvar al Festival y ubicarlo en el lugar que merece tanto desde el punto de vista nacional e internacional”.

COMPLEJO Y ENRIQUECEDOR

Aunque dirigir el certamen dramático no ha sido lo que esperaba cuando asumió el reto, “porque ha sido muchísimo más complejo pero también mucho más enriquecedor tanto profesional como personalmente”, destaca que de todos estos años se queda con el contacto con las personas, tanto de las compañías españolas o extranjeras como del público, con el que ha habido un importante ‘feedback’ que siempre atendía, tanto lo bueno como las críticas y por ello le está muy agradecida.

“En esta última edición me he quedado alucinada porque, además de los regalos emocionales, he recibido regalos físicos de personas que no conocía pero que te dan mucho cariño. Yo eso no lo he recibido como actriz”, confiesa entre risas.

Finalmente, reconoce que lo más difícil ha sido sanear la deuda histórica y eso ha impedido que desarrollara proyectos que tenía en mente como más producciones propias o coproducciones, además de que aprovecha para reivindicar —tras una etapa en la que ella ha tenido que enfrentarse a numerosos cambios políticos e incluso desarrollar ediciones sin los presupuestos estatales o regionales aprobados— “que el aspecto político no repercuta tanto para que haya más estabilidad en el Festival porque hay veces que, con los cambios, parece que tienes que empezar de nuevo”.