Salazar, que estrena este jueves en la (AUREA) uno de los pocos Shakespeares incluidos en la programación, explica en una entrevista concedida a Europa Press que su mirada sobre el texto parte “del terror interno de Macbeth, enfocado como un personaje que realmente tiene visiones que se apoderan de él y lo controlan. Por eso estamos en un universo que no es el de la realidad objetiva sino en uno de pesadilla”.

Para lograr crear ese clima es fundamental, defiende el director del montaje, el diseño artístico de , escenógrafa y diseñadora de vestuario, así como el trabajo que desde la corporalidad y la coreografía realizan los quince actores en el escenario.

“Van muy de la mano la palabra y el movimiento con el objetivo de lograr un tiempo que no es el tiempo real, sino dilatado y diferente al que vivimos; como si la mente de Macbeth operara en un espacio distinto al de los personajes, y todo ello sin tratar de hacer un paralelismo con la realidad objetiva colombiana, porque habría sido muy fácil volverlo un narcotraficante o un dictador”, apunta Pedro Salazar.

Para evitar caer en esa tentación, el director colombiano busca en su espectáculo —uno de los más esperados porque es el principal de los procedentes de Colombia, país invitado este año— contar la historia de este hombre que, como cualquiera, puede verse tentado por la ambición y el deseo hasta el punto de que, para llegar hasta donde quiere, tiene que cometer un crimen y para tapar ese primer asesinato, otro crimen, de forma que se ve inmerso en una cadena de sangre*

La propuesta que llega a Almagro está más basada en el trabajo actoral y concede al espacio, AUREA, la importancia que merece “porque es demasiado elocuente para hacer que se pierda su esencia” apunta Salazar, quien también reconoce la importancia fundamental de la iluminación.

EL TEATRO EN COLOMBIA

Salazar, que subraya “el honor” que supone estar ene l Festival Internacional de Teatro Clásico, no puede evitar mostrar ciertos nervios basados en su deseo de seducir con su espectáculo —coproducción del Teatro Colón y La Compañía Estable —a un público muy acostumbrado al teatro barroco desde un país en el que la tradición teatral es relativamente joven y se apuesta más por el contemporáneo en espacios diferentes que incluyen las propias casas.

“La tradición teatral de Colombia nació en los años 50 con una vocación política, aunque las nuevas miradas y la formación la están cambiando desde hace una década” y muestra su deseo de que al público que asista en Almagro a alguna de las representaciones entre el 19 y 21 de junio “le guste, se sorprendan y la entiendan”.

Según Salazar, en Colombia hay una cierta visión de que los clásicos son eurocentristas y colonizadores que motiva que, en cierta forma se desechen, un planteamiento con el que él no coincide sino que, por el contrario y como demuestra en Macbeth, quiere montarlos “porque resuenan en nosotros” pero desde una forma que le lleguen al público de ahora como los autores del Siglo de Oro quisieron llegar al público de su momento.

“A mí no me interesan los clásicos como una obra de museo o como Shakespeare los montó en 1601, sino que igual que el autor le hablaba de manera directa al público de su época, yo quiero hacer lo propio con el de la mía”, por lo que la traducción de Joe Broderick es en un castellano que se acerca al colombiano actual.

PROYECTOS DE SEGUIR TRABAJANDO CON LOS CLÁSICOS

Pedro Salazar, que habla con pasión sobre la necesidad de despertar los clásicos y conseguir que revivan los textos haciéndolos vigentes, pone de manifiesto su interés por volver a trabajar con clásicos del Siglo de Oro y, de hecho, apunta la posibilidad de volver a poner en escena la vida es Sueño de Calderón con la que su compañía inició su andadura en 2008 que logró el premio Iberescena en coproducción con México y Argentina.

También dirigió en La verdad sospechosa de Ruiz de Alarcón, autor nacido en la Nueva España aunque luego se vino aquí, “y me encantaría poner en escena un texto que puede resultar extraño que es La Devoción de la Cruz de Calderón que habla del fanatismo religioso pero es como una telenovela sobre la pasión, la devoción y la entrega a la religión y al amor, y como se puede sobreponer a todo ello a través del amor. Es tremendo texto”.

En su opinión, hay muchos textos que no interesan tanto quizá son comedias de capa y espada que se centran en el honor “y ya a muy pocos les preocupa”, aunque de también reconoce que le gustaría llevar a escena El castigo sin venganza.