Zamora, en declaraciones a Europa Press, ha querido contribuir a visibilizar la lucha contra esta enfermedad desde su condición de persona pública, y recomienda —desde que la diagnosticaron el pasado mes de abril— a todas las mujeres a que le den la importancia que tiene a la prevención “porque a veces estamos pendientes de nuestros hijos o del médico de nuestros padres y no de nuestras revisiones que son vitales”.

EL CÁNCER NO ES MUERTE

La alcaldesa de Ciudad Real, a la que la enfermedad ha mantenido alejada de la actividad política durante unos meses —al menos de la oficial porque reconoce que le cuesta dejar de trabajar—, explica que lo primero que pensó cuando la diagnosticaron es en la frase de la Contra el Cáncer que dice que “el cáncer no es muerte”.

“Aunque es una frase muy dura hay que repetírsela cada día porque cuando te diagnostican es lo primero que piensas. De hecho, ese fue mi primer pensamiento, pero hay que darle la vuelta. Al principio no es fácil, lo reconozco, y necesitas tu tiempo para asumirlo. Es muy difícil porque hay que aterrizar, pero es necesario seguir adelante siendo valiente y fuerte. Aunque cueste”.

En su caso reconoce que han sido un pilar fundamental “los míos, mi familia” y que incluso a veces ha dejado de luchar por sí misma para hacerlo por ellos porque le resultaba más motivador. “Y también es importante que nos vayamos poniendo retos, pequeñitos para no frustrarte si no los consigues: hoy voy a salir de compras, hoy voy a ir a tomar un refresco”, ha señalado.

En opinión de Pilar Zamora, que reconoce que el cáncer de mama es una carrera de fondo y que ella sigue en el camino porque aún no está curada aunque sí ha pasado “las fases más complicadas”, taparse la cabeza, metafóricamente hablando, no sirve de nada “porque es como cuando eres pequeño y te tapas con una sábana y, en realidad, no te protege. Hay que destaparse, levantar la cara y luchar”.

Una lucha en la que la alcaldesa, que ha tenido que reducir ligeramente su agenda, sigue cada día pero teniendo claro que “no estamos solas, sino que tenemos que llegar todas juntas y a ser posible sonriendo, aunque no siempre es fácil, ni mucho menos”.

LA HERMANDAD DEL PAÑUELO

Un sentimiento de solidaridad entre las afectadas por el cáncer de mama que Pilar Zamora ejemplifica en algo que ha vivido por las calles y que ella llama “la hermandad del pañuelo”. “Cuando nos veíamos por la calle nos juntábamos, nos dábamos dos besos sin conocernos y seguíamos nuestro camino sin que fuera necesario más. Pero ya seguíamos adelante con una sonrisa”.

Zamora admite que es una enfermedad a la que se suma, además de su gravedad, el hecho de que ataca a una parte de la feminidad y muchas personas no entienden que después de escuchar la palabra cáncer se preocupe porque se caiga el pelo.

“Pues sí, nos preocupa muchísimo que se caiga el pelo, las cejas o las pestañas porque son cosas que forman parte de tu imagen, de lo que tú eres. Yo siempre he sido una mujer con una melena y eso ha formado parte de mi vida, me reconocía así. Pero llega un momento que el cáncer te cambia y ahora soy una mujer con el pelo corto, sin un pecho, que ha pasado un cáncer pero que va a seguir viviendo. Que nadie se avergüence por ser tan peleonas. Tenemos que ir con la cabeza alta aunque sea sin pelo”, concluye con optimismo.