“Una política en la que subyace la oferta del agua y que no atiende a la gestión y control de la demanda, tal y como obliga la Directiva Marco del Agua, que sigue obviando la urgente necesidad de redimensionar la demanda del sector agrario de regadío, verdadero origen de los problemas ambientales, y repite los mismos errores que sufren otros humedales como Doñana y el Mar Menor”, ha señalado la organización en un comunicado.

Tras casi medio siglo desde su declaración como Parque Nacional, y cerca de dos ciclos completos de planificación hidrológica, considerar como una “situación excepcional” el estado en el que se encuentra actualmente el Parque Nacional es un irresponsabilidad, máxime teniendo en cuenta que a Castilla-La Mancha le corresponden las competencias de agricultura, ganadería, urbanismo, abastecimiento y saneamiento, conservación de la naturaleza y medio ambiente y turismo, entre otras muchas materias relacionadas con el agua y este espacio natural protegido.

Para el responsable del Programa de Aguas, , “estos planteamientos no solo imposibilitan avanzar en la nueva cultura del agua, sino que retrotraen el debate a finales del siglo pasado”, y ha señalado que “respaldar medidas de esta índole es asumir sin tapujos la incapacidad de las Administraciones Públicas de conservar un parque nacional declarado de interés general del Estado, y clave para la conservación de especies de aves amenazadas como el escribano palustre, el carricerín real o el pato colorado”.

Finalmente, SEO/BirdLife apunta que “el parche de traer agua a Daimiel, aunque sea de forma puntual, no solo no lograría superar el desequilibrio entre las demandas legales e ilegales y la conservación del parque nacional, sino que cronificaría aún más problemas como la sobreexplotación de las aguas subterráneas, el empeoramiento de la calidad de las mismas, los descensos en los aportes naturales, las alteraciones al sistema hidrológico y las afecciones a los ecosistemas”.

EXPORTARÁ LOS CONFLICTOS

A juicio de la organización, esto “exportaría aún más los conflictos a otra cuenca hidrográfica, que ya de por sí se encuentra en una situación de extrema gravedad y que ni siquiera cuenta con garantías legales para conservar sus caudales ecológicos fundamentales para asegurar la conservación de los espacios protegidos de la Red Natura 2000 del eje principal del río Tajo”.

La organización conservacionista cree que la administración autonómica “cuenta con las necesarias competencias y mecanismos para alcanzar una planificación hidrológica acorde a los principios de la Directiva Marco del Agua, es decir, para asegurar el futuro del parque nacional, sin que este deba limitarse a esperar a ver cómo se presentan las precipitaciones invernales para que los ríos Guadiana y Gigüela, que alimentan el parque nacional y su zona de protección, vuelvan a aportar agua al humedal”.

De ahí que inste a que se deje de fomentar la agroindustria en el acuífero de la Mancha Occidental y la reconversión del viñedo tradicional de secano a espaldera en regadío (además de la expansión de otros leñosos en regadío). Asimismo, la debe cumplir su papel de gestor y vigilante para que se controlen de forma exhaustiva los consumos en cada uno de los miles de pozos que extraen agua del mismo acuífero del que se alimentan Las Tablas y los Ojos del Guadiana.