Se han organizado visitas guiadas a los molinos de viento, incluyendo la puesta en funcionamiento del molino que conserva la maquinaria, realizando una molienda tradicional como se hacía en el siglo XVI.

El molinero ha sido el encargado de recrear aquel momento y ha explicado a los visitantes cómo realizaban su trabajo las personas que se dedicaban a ello, al tiempo que ha detallado cuál es el funcionamiento del molino. La explicación comienza recordando que los ventanillos que tienen los molinos están orientados hacia los distintos vientos que predominan en la zona. La primera tarea que hacía el molinero para poner en marcha el molino era subir al moledero y comprobar qué viento era el predominante en ese momento, para después orientar la caperuza del molino y las aspas hacia dicho viento.

Otros de los detalles de los que ha dado cuenta es que el conjunto que se mueve oscila sobre las 6 o 7 toneladas, o que las aspas pesan 1.500 kilogramos. Ha realizado una muestra de molienda de trigo para hacer harina, así como molienda de una legumbre de la zona, como es la almorta, cuya harina se utiliza para elaborar un plato tan manchego como son las gachas.

Más de 125 personas, organizadas en grupos, han visitado el Molino y la Cueva del Polvorín situada en el mismo Cerro de San Antón, en la parte más baja.

La mañana ha concluido con la elaboración de un plato cervantino como son los duelos y quebrantos. Una cuadrilla ha decidido subir al Cerro a elaborar este plato cuyos ingredientes principales son chorizo, tocino y huevo, preparados en revuelto y cocinados en fuego de leña. A la hora de la elaboración ha hecho una temperatura muy agradable que ha invitado a los presentes a quedarse las primeras horas de la tarde. El resto de cuadrillas inscritas en la jornada no han podido asistir por motivos de salud.

Para las personas que no se han animado a subir al Cerro, el gremio de hostelería de la (ASECEM) ha preparado las Jornadas Gastronómicas ‘La caza en la mesa del hidalgo’, que se han podido degustar en diferentes establecimientos hosteleros de Alcázar de San Juan, poniendo el broche final a las V Jornadas del Vino y Bautismo Quervantino.