Asimismo, Valverde destacó la importancia de unas fiestas, declaradas de Interés Turístico Nacional, que se celebran en torno a un elemento fundamental para Castilla-La Mancha: el vino.

De este modo, el consejero afirmó que, junto al agua, el vino es “una seña de identidad” de nuestra tierra. “Es una realidad tangible en nuestra vida, en nuestro anclaje con el pasado y la tradición, en nuestra identificación como pueblo en el presente y en nuestras posibilidades hacia un futuro próximo”, aseveró.

En este sentido, Valverde expuso que más allá de simbolismos, el vino hoy está presente en ámbitos como la Universidad, en proyectos de investigación y de I+D+I.

Del mismo modo, explicó que simboliza el modelo productivo de Castilla-La Mancha ya que es una parte sustancial de nuestra industria agroalimentaria, que se proyecta más allá de nuestras fronteras y se convierte, además, en un elemento esencial en nuestra capacidad de convocatoria para el turismo. Dos sectores, el agroalimentario y el turístico, fundamentales para nuestra economía.

El consejero no pasó por alto que 2008 es un año especial para Valdepeñas porque celebra el bicentenario de la Batalla del 6 de junio. No obstante, aclaró que en este tipo de conmemoraciones “no celebramos las guerras, sino los valores, en este caso, el despertar de un pueblo que se aglutina en torno a la idea de nación, que enarbola la idea de libertad y que empuja a todo un país a entrar en la edad contemporánea”.

Así, a juicio de Valverde, los valores que en su día movieron a un pueblo se erigen en los valores de lo que hoy somos por tradición, cultura y voluntad, un ámbito de libertad y progreso: es ahí donde el vino simboliza los valores intemporales de la tierra como espacio de vida y de trabajo, la cultura o la religión.

Por todo esto, el consejero insistió en que estas Fiestas son una buena ocasión para mostrar a los que nos visitan no sólo el legado patrimonial de la ciudad, sino también nuestro afecto y alegría. Felicitó, igualmente, a los galardonados y a todos los valdepeñeros por conservar una fiesta de “tanta tradición, con un excelente pasado y un extraordinario futuro”.

Acto inaugural

El acto de inauguración de las LV Fiestas del Vino comenzó con el tradicional pregón que, en esta ocasión, corrió a cargo del doctor José Antonio Caminero Luna. El discurso, que dedicó a su recientemente fallecida madre y al conjunto de sus vecinos, repasó la importante transición no sólo social sino sanitaria de finales del siglo XX en España. Gracias a estos cambios, hoy los españoles vivimos más años y con mejor calidad de vida, ya que podemos combatir enfermedades como la tuberculosis, a la que Caminero ha dedicado buena parte de su trayectoria profesional.

A continuación, la periodista María Rey fue investida como “vendimiadora del año” para lo que el presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Valdepeñas, Fernando Prieto, le impuso el atuendo específico para tal fin: el sombrero y la faja. Rey se mostró ilusionada por este reconocimiento y destacó una característica importante vinculada al vino: la de degustarlo en compañía.

Se dio paso después a los reconocimientos y distinciones que otorga el Ayuntamiento de Valdepeñas. Así, la Medalla al Servicio Desinteresado fue para el que durante años ha sido conserje de la plaza de Toros de la localidad, Domingo Osorio Díaz; la Medalla al Mérito Deportivo para la primera deportista valdepeñera preseleccionada para la Juegos Olímpicos de Pekín, Ana Belén García Antequera; la Medalla de Bellas Artes “Gregorio Prieto” se concedió al fallecido Maestro Ibáñez, si bien la encargada de recoger el distintivo fue su viuda; la Medalla de Oro “Ciudad de Valdepeñas” al IES Bernardo Balbuena; y la Medalla de Oro “Ciudad de Valdepeñas” a la Comisaría del Cuerpo Local de la Policía Nacional por el esclarecimiento del asesinato del hostelero Manuel de La Torre y la persecución de las mafias de inmigrantes que han realizado.

Por último, se nombró Hijo Predilecto de Valdepeñas a Jesús Maroto López-Tello, que hace cincuenta años fijó su lugar de residencia en Tokio y ha paseado su condición de manchego por medio mundo. Además de agradecer el reconocimiento, Maroto aseguró que a pesar de su amplio bagaje sólo hay una ciudad “que no puedo olvidar”: Valdepeñas. Por eso, advirtió, todos los años vuelve para “cargar las pilas”.

Además de Valverde, intervinieron en el acto el alcalde de Valdepeñas, Jesús Martín, el presidente del C.R.D.O. Valdepeñas, Fernando Prieto; el delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, Máximo Díaz Cano y el Embajador de la Federación de Rusia (País Invitado de las LV Fiestas del Vino), Alexander I. Kuznetsov.

El acto finalizó con la ofrenda del primer mosto a la Virgen de Consolación, Patrona de Valdepeñas, a cargo de la Agrupación de Coros y Danzas “Fermento”.