Se acaban de conocer los datos del paro registrado de Julio, donde nos tenemos que felicitar por la reducción de 27.141 personas, situando el número de desempleados en 3.135.021 personas. El sector servicios sigue tirando de la creación de empleo, seguido de industria y construcción. Así el nivel de empleo se sitúa en máximos de los últimos 10 años, con un total de 19.042.810 afiliados a la seguridad social.

Desde la esfera puramente política se utilizan estos datos como arma arrojadiza, tanto creaciones de empleo como crecimientos del paro, cuando los que crean empleo son las empresas y los autónomos. En todo caso, desde los poderes públicos se pueden crear los marcos que favorezcan o dificulten el crecimiento económico, pero no quitemos el foco de los auténticos protagonistas del éxito de la economía española, que son los que se juegan su dinero y su patrimonio todos los días. A pesar de estas positivas cifras de empleo, los datos avanzados sobre crecimiento en el segundo trimestre del año desde la AIREF y el INE nos sitúan en un escenario complejo y lleno de incertidumbre para la segunda mitad del ejercicio, marcado por una reducción de las previsiones de crecimiento para 2018.

Es un hecho que la economía de la UE ha sufrido una ralentización en el primer semestre, que puede impactar directamente en la evolución de las exportaciones españolas, y lastrar nuestro crecimiento no sólo para los próximos meses sino también para los próximos años. ya ha reducido sus previsiones de crecimiento para la UE del 2,3% al 2,1% para este año. Nuestros socios europeos son destinatarios principales de las exportaciones españolas, por lo que esta ralentización, junto con el Brexit y las tensiones comerciales con EEUU proporcionan un marco internacional desfavorable y que invierte la situación positiva que veníamos disfrutando hasta ahora. Añadan como otro elemento de incertidumbre el crecimiento de los precios del petróleo; de mantenerse su subida afectará negativamente al PIB y a la creación de puestos de trabajo.

Por otra parte, el BCE viene anticipando desde hace meses que a finales de 2018 finalizará su programa de compra de bonos. Esto impactará de manera muy relevante en las economías del euro más endeudadas, entre las cuales nos encontramos. Encarecerá los intereses de la financiación de la deuda española, que se sitúa en el 100% sobre el PIB, supondrá destinar más recursos de nuestros presupuestos generales del estado al pago de intereses, y por tanto menos recursos a políticas sociales, inversiones, etc…

Por ello, no debemos dejar de exigir al gobierno de responsabilidad en el cumplimiento de los objetivos de déficit y no dejarse llevar por medidas electoralistas de gasto que pagaremos muy caras en los próximos años. Sería una grave irresponsabilidad.

Como elementos de incertidumbre puramente nacionales, nos vemos condicionados por la inestabilidad en Cataluña y la debilidad del gobierno del PSOE con 84 diputados, donde no se puede descartar anticipos electorales si la situación se hace insostenible.

El turismo, que ha sido un auténtico bálsamo en los últimos años, puede verse afectado por la recuperación de nuestros competidores naturales del Mediterráneo, como Turquía y Egipto. A pesar de que podamos registrar este año un nuevo récord de turistas, es un hecho que su crecimiento se ha ralentizado en los primeros seis meses de 2018.

Con respecto a los datos de crecimiento por comunidades autónomas en el segundo trimestre, comprobamos que nuestra región presentó un crecimiento interanual de un 2,4% ; por debajo de la media nacional (2,7%) , presentando el tercer peor dato sólo superado por Extremadura 2,3% y y 2,1%. Seguimos encontrándonos el vagón de cola nacional en cuanto a dinamismo económico, lo que requiere una reflexión profunda y un proyecto nuevo para la próxima década en la región, que modernice nuestro tejido productivo. Sobre este proyecto nuevo para Castilla La Mancha, hablaremos en los próximos meses.

, secretario de Economía del PP de Albacete