Hoy día 7 de octubre se celebra la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, concepto acuñado en 1999 por la OIT y que se sustenta en un empleo con derechos, protección social, diálogo social, que sea productivo, con salarios justos, seguridad y salud en el trabajo, prestaciones sociales, y reconocimiento y respeto a la libre sindicación y a la negociación colectiva.

Forma parte del Plan para la Implantación de la Agenda 2030 que el Gobierno de Pedro Sánchez aprobó el pasado mes de julio y fruto de esta iniciativa, es el Plan Director por el Trabajo Digno, que contempla dos Planes de Choque contra el fraude en la contratación temporal y la utilización irregular de la contratación a tiempo parcial y más de 55 medidas operativas dentro de 9 ámbitos de actuación, incluido el reforzamiento de las plantillas de Inspectores y Subinspectores de Trabajo y Seguridad Social en 833 efectivos.

Ya ha dado sus primeros resultados, al conseguir solo en dos meses que la transformación de contratos temporales en indefinidos se incrementara de forma sensible, tras recibir una carta varios miles de empresas en las que se les indicaba que tenían un índice inusual de contratos temporales con una excesiva rotación de personal y que recibirían a corto plazo la visita de la Inspección de Trabajo.

Ligado al trabajo digno y al empleo, el Gobierno apuesta también por el Acompañamiento Personalizado a lo largo de toda la vida laboral, tanto para las personas desempleadas como activas.

La realidad del mercado laboral que tenemos y seguirá desarrollándose en el futuro, es tan compleja que las personas precisan estar informadas de hacia donde encaminar su devenir profesional y formativo.

No dudemos que siempre habrá una minoría de personas que esa información la tendrán porque la podrán obtener en su entorno familiar, personal y profesional, pero hay una inmensa mayoría que para que posean esa información que les permita ir conformando adecuadamente su itinerario formativo y profesional, precisan que los Servicios Públicos de Empleo, la ofrezcan de forma rigurosa y desinteresada.

Así, además de la Sanidad, Educación, Servicios Sociales y ayudas a las Dependencia, debe tener un lugar destacado como pilar del Estado del Bienestar, el Acompañamiento Personalizado a lo largo de toda la vida laboral.

Esta época en la que todo es “líquido”, en la que una persona a lo largo de su vida tiene que formarse inicialmente y transitará cambiando de empleo y seguir formándose y adaptando sus competencias profesionales a la realidad cambiante que irá surgiendo, es lo que lleva consigo la necesidad de tener a su alcance a personal cualificado en los Servicios Públicos de Empleo que lo vayan orientando y acompañando. Este personal técnico tendrá que estar especializado no solo para orientarlo profesionalmente, sino que también tendrán que tener un conocimiento profundo del mercado de trabajo y de las ocupaciones y nuevas necesidades formativas que vayan surgiendo.

Hay que ser capaces de consolidar este pilar del Estado del Bienestar, para evitar que la brecha de la desigualdad haga estragos también en este tema, en el que unos pocos tendrán la información adecuada y una mayoría puedan no poseerla y por lo tanto no poder tomar las decisiones adecuadas que mejoren su proyecto de vida.

Son muchas las certezas que precisamos recuperar y mantener y volver a hacer nuestras. Desde algunos ámbitos nos han querido transmitir durante la década pasada, que derechos que costó mucho esfuerzo consolidar, se habían difuminado en favor de un modelo individualista de relaciones personales y laborales. Pues no, estamos decididos en hacer política en favor de la de la ciudadanía, recuperando, consolidando y modernizando los derechos que ponen a la persona en el centro de todo lo que importa, también en el ámbito del trabajo decente, digno.