Una vez analizados como quedan los planes de cuenca de los ríos que atraviesan Castilla-La Mancha comprobamos como el futuro es poco halagüeño. La planificación prevista para el y Segura es un ejemplo clarificador de quién pierde en el reparto de agua. Una vez más son los agricultores y ganaderos de Castilla-La Mancha.

Por un lado, se trasvasa el agua de las cuencas que transcurren por esta comunidad y, por otro, se impide a los habitantes de esta tierra el acceso mínimo a esa misma agua para mantener sus rentas, condenándoles a cultivos de secano ruinosos. Es decir, perdemos una oportunidad de solucionar los problemas de miles de agricultores que quieren regar y sobreviven, como pueden, a pesar de la injusticia histórica. Hemos prestado especial atención a la redacción de los nuevos planes de cuenca de los ríos que discurren en nuestra región porque vemos que hay un tratamiento muy similar en todos con esta tierra. Casualmente, en la mayoría de la región se nos consideran las masas de aguas subterráneas “en mal estado cuantitativo”, y esto en el fondo lo que encierra son limitaciones en su uso e imposibilidad de desarrollo. Es decir que mientras prevén dotar con más agua a la Albufera valenciana, por ejemplo, desde el Júcar deciden que en Albacete los agricultores no tendrán los mismos derechos que sus vecinos de provincias limítrofes.

Nos preocupa este asunto porque existen antecedentes ya en Castilla-La Mancha de estos agravios. En el Guadiana, por ejemplo, la realidad es que en estos momentos la administración tiene paralizados 2.500 expedientes de regularización de concesión de riego desde el año 2008 en las provincias de Albacete, Cuenca y Ciudad Real. Por eso hemos iniciado una campaña denominada: ‘Agua de donde sobra a donde falta… y la nuestra, ¿dónde está?’ para llamar la atención de la problemática que afecta a unos treintaisiete municipios en el Alto Guadiana. Pero estoy convencido de que esta campaña se podría trasladar a todos los rincones de nuestra región.

Desde UPA Castilla-La Mancha consideramos que la injusticia es todavía mayor en la recta final de este Plan Hidrológico Nacional porque estamos viendo cómo van a arreglar los problemas de agua de regiones como o a costa de hipotecar el futuro de los agricultores de nuestra comunidad y, sobre todo, teniendo en cuenta que deberíamos tener prioridad como cuenca cedente. Esto en el caso del Júcar y el Segura.

Y en el caso del Guadiana, mientras la solución que se le quiere dar a algunos de nuestros agricultores -para la regularización de sus pozos profesionales- pasa porque éstos compren los derechos del agua; mientras, en el Guadalquivir se plantea la mayor puesta en marcha de regadíos de España en las últimas décadas, con 291.000 hectáreas nuevas para cultivos de regadío gratis. Algo que ha alarmado a los productores de ajo de Las Pedroñeras que ven cómo van a tener que competir en inferioridad de condiciones, con ajeros de , por ejemplo.

Si las líneas de actuación se mantienen así en materia de agua, la brecha entre los agricultores castellano-manchegos y el resto de España se abrirá mucho más ya que los incrementos de costes y las restricciones de agua complicarán la competitividad de nuestros productores con los del resto de regiones.

Artículo de opinión de - Secretario General de UPA Castilla-La Mancha