Hoy, 22 de Marzo, se conmemora el Día Mundial del Agua. Una jornada importante, sin duda alguna, por el papel primordial que el líquido elemento juega para el ser humano y para el medio ambiente, para su pervivencia y su desarrollo.

Es obvio que es algo necesario para la vida, para nuestro presente y futuro, pero yo hoy me quiero centrar en Albacete y en su relación con el agua: una provincia que está participada por cuatro cuencas hidrográficas (Júcar, Segura, Guadiana y Guadalquivir) y por la que pasan dos de los ríos más importantes de nuestro país: el Júcar y el Segura.

Quiero resaltar el verbo ‘pasan’ porque, aunque el refrán castizo dice que ‘el agua, por donde pasa, moja’, por desgracia, en nuestra provincia ‘pasa’, sí, pero ‘mojar’… moja poco.

En Albacete tan solo se riega el 23,5 % de la superficie de cultivo, a gran diferencia de (que riega el 38,71 % de su superficie de cultivo) y de (con el 44,41 %), con datos del MAGRAMA, 2015. Y esta situación, limita el desarrollo social y económico de nuestra provincia; sobre todo, en un sector tan importante como el agroalimentario.

Concretamente en la demarcación del Júcar, la principal zona regable son los riegos de la Mancha Oriental, desarrollados en el último tercio del siglo XX. Dichos riegos se abastecen de un acuífero que es un sistema hídrico subterráneo muy importante en cuanto a extensión y capacidad, pero (y esto es lo que quiero destacar) estos regadíos, que constituyen la parte más importante de la agricultura de regadío de nuestra provincia, solo usan aguas subterráneas, a excepción de los 35 Hm3 de la sustitución de bombeos que se llevó a cabo en su día. Llegados a este punto, destaco el magnífico trabajo que viene realizando la Junta Central de Regantes, modelo en la gestión de las aguas subterráneas.

Por tanto, en esta ‘demarcación’ (término, por otra parte, acuñado por la Administración hídrica cuando una sentencia judicial del da bala razón a los regantes de Albacete en el sentido de que, en el Plan Hidrológico se estaban colgando usos de otras cuencas que no correspondían), los regantes de Albacete solo utilizan sus aguas superficiales en lo que respecta a la Sustitución de Bombeos (además de algunos regadíos tradicionales de la provincia ubicados, sobre todo, en las zonas de vega de nuestros municipios); de modo que, casi todo el recurso hídrico superficial (es decir, ‘hablando en plata’), casi todo el río, está destinado a distintos usos, principalmente agrícolas, para nuestros vecinos de la comunidad valenciana.

Respecto a la cuenca del Segura, tiene en la provincia de Albacete 4713 kilómetros cuadrados (que suponen un 25 % de su total). En la zona albaceteña de esta cuenca, viven 68975 habitantes; sin embargo, Albacete (sobre todo, en la Sierra de Segura) ha sido la gran perjudicada por las políticas hídricas desde principios del siglo XX. Se ha utilizado esta Comarca, y también la de Campos de , para la construcción de grandes infraestructuras hidráulicas, principalmente pantanos (como Fuensanta, Taibilla, Cenajo, Talave, Camarillas…), con el único objetivo de regular los caudales y almacenar agua para los regadíos del Levante español. Se inundaron zonas muy fértiles de estas comarcas para crear de dichos pantanos. Sin embargo, las contraprestaciones del Estado en esta zona han sido mínimas. Por tanto, hay una deuda histórica con estas comarcas, principalmente con la Sierra de Segura que, además, está padeciendo los efectos del despoblamiento de forma importante.

Para mayor abundamiento, la ejecutó en su día una batería ‘estratégica’ (como la llaman ellos) de pozos de sequía en la provincia de Albacete, la mayoría de ellos en el municipio de Hellín. ¿Con qué objetivo? Pues, aunque parezca increíble, con el de derivar también los recursos subterráneos de nuestra provincia para usos de regadío y abastecimiento, sobre todo, en la región murciana. Por tanto, en el caso del Segura, no solo se conforma el Levante con usar la mayor parte del recurso superficial de la cuenca (utilizándose una ínfima parte en la provincia de Albacete), sino que también cuenta en su planificación en época de sequía con recursos subterráneos de nuestra provincia que, en la mayoría de los casos, se les niegan a nuestros regantes.

Respecto al Guadiana, si hablamos de la parte que le toca a Albacete dentro de esa demarcación, la superficie es mucho menor que en los casos del Júcar o del Segura; unos 2006 km2 que suponen un 4% de toda la superficie de la cuenca. Sin embargo, afecta a una parte importante de la provincia con municipios como , El Ballestero, Viveros, Minaya o Munera. En esta cuenca, y ya con un gobierno del que presidía , se aprobó el Plan Especial del Alto Guadiana, que aportaba soluciones a agricultores profesionales y explotaciones prioritarias, pero que el Gobierno de la señora Cospedal anuló, y que ahora tiene visos de reconducirse por parte del .

Y en cuanto al Guadalquivir, merece la pena decir que en esta cuenca se encuentra una de las zonas más amenazadas por el despoblamiento de nuestra provincia: la , y que hay que acometer (con carácter urgente) un esfuerzo en la zona para revitalizar las comunidades de regantes de cada uno de los municipios y acometer un proceso de modernización de las infraestructuras de riego que permita poner en marcha explotaciones modernas que sean una alternativa de futuro para muchos de los habitantes de estos municipios.

En definitiva, y concluyendo, Albacete ha sido una provincia maltratada por la política hídrica de este país, y ya toca hacer justicia. Por eso tenemos esperanza en el futuro; porque, como decía , ‘los tiempos están cambiando…’, porque vemos gran receptividad en el actual a las demandas de la provincia y porque, desde el en Albacete, vamos a exigir que se cumplan los compromisos adquiridos con esta provincia (algunos de ellos plasmados, incluso, en los Planes Hidrológicos y que no se han materializado). Por poner un ejemplo, urge la finalización la sustitución de bombeos en el Júcar y la materialización de los 100 hm3 de reserva para nuevos regadíos (regadíos del canal de Albacete en La Gineta, La Herrera y Montalvos) y para redotaciones; o, en el Segura, materializar los regadíos sociales con los 10 Hm3 de reserva que contempla el Plan Hidrológico, o revisar con rigurosidad las declaraciones del ‘mal estado cualitativo o cuantitativo’ de muchos de sus acuíferos.

Y, para tranquilizar a los posibles críticos conservacionistas, añado este párrafo: Somos conscientes de que el agua es un recurso escaso y de que hay que cumplir todos los compromisos medioambientales y los caudales ecológicos establecidos en toda la normativa (y, si no, lean la recientísima sentencia que ‘pone patas’ arriba el Plan Hidrológico del Tajo por dichos caudales en varios tramos del río). Además, ni mucho menos defendemos un desarrollismo insostenible basado en la sobreexplotación; pero sabemos de la importancia del agua para la supervivencia de nuestros pueblos, de nuestra agricultura, de nuestra industria agroalimentaria y de nuestra gente; y vamos a pelear para que, de una vez por todas, se tenga en cuenta a la provincia de Albacete en la planificación hidrológica de este país.

Ahora es el momento. Se ha iniciado el proceso de revisión de los distintos planes hidrológicos, planes que van a condicionar durante los próximos años nuestro futuro. Por tanto, desde el PSOE en Albacete, estaremos muy atentos a este nuevo proceso de planificación, para no dejar pasar esta oportunidad para nuestra provincia.

Como pueden comprobar, no he hablado del controvertido Acueducto Tajo-Segura porque, además de que ya corren ríos de tinta (y no solo de agua) sobre él, entiendo (junto al resto de los y las socialistas de Albacete) que merece un capítulo aparte.

Vicesecretario General del PSOE en Albacete y de Políticas Agrarias, Ambientales y de Desarrollo Rural