Este nueve de noviembre celebramos el Día de Albacete, en conmemoración de la obtención del privilegio de villa para nuestra ciudad. Pero realmente Albacete tiene otros muchos privilegios, la mayoría de ellos ganados a pulso por la ciudadanía a lo largo de los años. En estos tiempos de apasionados orgullos territoriales no está de más reivindicar el valor de una ciudad con presente y con futuro, abierta y amable, hospitalaria y pujante, entrañable y moderna, como es Albacete. Un reciente estudio de la sitúa a la nuestra como la sexta ciudad española con mejor calidad de vida. Y los que aquí hacemos nuestra vida sabemos que no es para menos. Pero sería un error caer en la autocomplacencia.

Desde el Ayuntamiento trabajamos cada día para hacer de Albacete una ciudad a la medida de sus ciudadanos. Debemos ser ambiciosos en este objetivo, pues el potencial de Albacete es tremendo. Somos un eje fundamental de comunicaciones en el sureste de España, a mitad de camino, como dice la famosa canción de , entre y el mar. Somos un referente de primer orden en materia de investigación, con el Parque Científico y Tecnológico. Nuestro campus universitario es un vibrante foco de conocimiento y futuro. Tenemos el orgullo de albergar el Teatro Circo, una joya cultural única en nuestro país. Nuestra gastronomía es un valor que equilibra tradición y vanguardia. Nuestra Feria, tres veces centenaria y declarada de Interés Turístico Internacional, es una de las fiestas más importantes y visitadas de España. Y, sin embargo, con todo eso y mucho más, el principal y más valioso patrimonio de Albacete son los albaceteños.

Albacete, de hecho, no sería lo que es si no fuese por sus vecinos. Lo sabemos bien. En Ciudadanos entendemos que la política municipal debe desarrollarse en términos prácticos, con los pies bien plantados no en el despacho sino en la calle para conocer de primera mano las necesidades de los albaceteños. Nosotros mismos, siendo representantes públicos, somos al tiempo ciudadanos de Albacete. Trabajamos codo con codo con los vecinos y con el tejido asociativo para lograr una ciudad cada día más cómoda, más limpia, más segura. Con más y mejores oportunidades de desarrollo empresarial y de creación de empleo de calidad. Una ciudad cada día mejor adaptada a la movilidad de cada albaceteño, con un urbanismo más responsable y razonable, con más y mejores zonas verdes, con una oferta cultural y de ocio tan variada como variados son los gustos de nuestros vecinos. Una ciudad inteligente que se sienta orgullosa de su historia mientras mira permanentemente al futuro, un futuro lleno de retos que juntos debemos perseguir, con ambición y sin renunciar a nada. Ese debe ser nuestro legado.