Si preguntamos a un tecnoadicto que por qué tiene tantos aparatos en su vida, nos resuelve la duda con argumentos convincentes de la utilidad de cada uno de ellos. Así, cuando quiere realizar una llamada, mirar la agenda, algún mail o consultar en un buscador, sobre todo en la calle, utilizará el Smartphone. Pero si está tranquilamente en un sofá o envuelto en cojines, consultará los periódicos digitales y utilizará alguna aplicación de entretenimiento en una pantalla más grande y cómoda visualmente, gracias a las características que ofrece la tablet. Finalmente, a la hora de trabajar, siempre el pc con su teclado físico y con sus complejos software y herramientas facilitará las tareas al usuario.

Aparatos parecidos todos ellos y con las tecnologías más punteras que, sin embargo, conviven para facilitar la vida personal y laboral de muchos de sus consumidores.

Algo parecido surge de la convivencia de las diferentes entidades que favorecen el desarrollo de la agricultura y la ganadería. En primera posición, los productores, quienes acompañados de sus representantes se dedican a cultivar según las normas que se establecen tras las negociaciones políticas y técnicas que marca el único sector intervenido.

Por otro lado, señalamos las cooperativas, los grandes instrumentos con los que cuentan los agricultores, dueños de las mismas, para que sus productos sean comercializados y, por tanto, su trabajo reciba los beneficios oportunos.

En siguiente lugar tenemos las entidades financieras (aunque con estas contamos casi todos los ciudadanos). Gracias a este sistema, son posibles las operaciones comerciales y la distribución de las ayudas que generan los agricultores y ganaderos por producir bajo requisitos medioambientales, de bienestar animal y con seguridad alimentaria, además del resto de productos financieros de los que nos podemos aprovechar: préstamos, cuentas, depósitos, tarjetas, cheques y avales… Aquí hay que señalar, que los beneficios que consiguen estas entidades son los más sustanciosos. Basta con señalar que los bancos compran el dinero al 0,25% en el interbancario, y luego lo da al 6 o al 7%.

Finalmente, como bien decíamos es un sector intervenido y, por ello, las administraciones regionales, nacional y comunitaria son otras de las instituciones necesarias para el desarrollo de este sector. Como siempre ha reivindicado ASAJA de Castilla-La Mancha, es necesario que los Ejecutivos se esfuercen por hacer las bases de una política agraria regional y nacional que, acorde a las líneas que marca , consiga la fuerza necesaria para las negociaciones dentro y fuera de las fronteras.

Cada una de ellas tiene una función fundamental y necesaria para que todo el complejo mundo de la agricultura y la ganadería evolucione favorablemente, funcione como un sector estratégico y repercuta en beneficios económicos para los operadores y sociales para el resto de la ciudadanía.

Lo que no resulta lógico es el abuso de poderes para inmiscuirse en asuntos lejos de las competencias de cada una de las partes, y más difícil aún, encontrar los intereses que hacen permisible esta intromisión. Un totum revolutum en este caso no favorece al sector. Hay que delimitar y precisar las funciones de cada uno o conceder, como a los Smartphone, las tablet o los pc’s, una alta definición de las partes. Como dice el refrán… zapatero a sus zapatos.

La agricultura y la ganadería son fundamentales… Al menos una vez en la vida necesitamos de un médico, un pintor, un abogado, un arquitecto… Pero tres veces al día necesitamos de un agricultor. Del buen funcionamiento de cada una de las partes, dependeremos toda la sociedad.

Por eso, ASAJA de Castilla-La Mancha hace un llamamiento para que, antes de llegar a una situación crítica, las partes se impliquen por un entendimiento que revierta en beneficio para todos. Quien no tenga voluntad en ello, dejará en evidencia que sus intereses están lejos del apoyo a este sector.