El cáncer constituye una de las principales causas de morbilidad mundial. Pero el paradigma de cómo abordar su tratamiento está en continuo cambio gracias a las innovaciones terapéuticas que se van realizando. Se entiende mejor la biológica de la enfermedad y la investigación está cambiando el tratamiento para muchos cánceres. Desde 2011, a nivel mundial, son 68 las nuevas terapias aprobadas para hacer frente a 22 tipos de cáncer, que han permitido alcanzar mejores resultados para los pacientes, y de manera muy importante para aquellos que ya presentan metástasis. Además, algunas de esas nuevas terapias son útiles para varias indicaciones, como se acredita en el estudio Global Oncology Trends 2017.

La investigación en oncología sigue siendo de gran interés, y hoy tenemos más de 600 moléculas en fase avanzada de desarrollo, y los nuevos tratamientos están a disposición de los oncólogos más rápido que nunca, pero la disponibilidad de estos nuevos agentes para el tratamiento del cáncer es muy diferente según los países. El estudio citado revisa la situación en más de 20 países, y concluye que más de la mitad de los nuevos agentes de tratamiento lanzados entre 2011 y 2015 procedían de ocho países, lo que demuestra que el acceso a las nuevas terapias oncológicas persiste como una importante barrera incluso en los países desarrollados.

El estudio también analiza cómo ha disminuido el tiempo de duración de estos ensayos, fundamentalmente por mejoras en el diseño de los mismos y en el tamaño de la indicación del objetivo. El número de pacientes incluidos en los ensayos de Fase III ha disminuido, así como la duración del ensayo,, y a que se están empleando tecnologías de diseño de los ensayos mejoradas para acelerar el desarrollo de fármacos contra el cáncer. Los costes de la terapia oncológica y de los medicamentos, a nivel mundial, aumentaron de 91 billones de dólares en 2012 a 113 billones en 2016. La duración más prolongada de los tratamientos, junto al uso de terapias combinadas con agentes nuevos, y la posibilidad de que los pacientes reciban múltiples líneas de terapias son factores que probablemente contribuirán a un mayor aumento de los costos.

Otro dato importante es que también el tiempo medio desde la presentación de una patente de estas nuevas terapias oncológicas, al de su aprobación por la también ha disminuido de manera importante al permitir “avanzar” medicamentos en su última etapa y aprobarlos antes. Todos estos elementos apuntan a que la complejidad del tratamiento aumentará a medida que se reduzca el tiempo entre lanzamientos y que los nuevos tratamientos ofrecerán un incremento de su eficacia. Aunque debemos alegrarnos por estos avances, la asignatura pendiente seguirá siendo que en países con un bajo nivel de desarrollo, fundamentalmente económico, la disponibilidad de estos fármacos pueda ser real. Para vergüenza de los seres humanos, en materia de salud, la línea entre ricos y pobres sigue siendo difícil de borrar.