Si tuviera que resumir en una sola palabra qué es la vida, diría que memoria.

Siempre he pensado que el éxito consiste en mirar hacia atrás desde el final del camino y descubrir que has tenido una vida bonita. Por eso, es el Alzheimer una enfermedad tan cruel. Roba el pasado y anula el presente. Hace que hombre y mujeres fuertes y valientes se sientan como niños desvalidos y asustados, incapaces de reconocer a la persona que les cuida, que les ama y a la que aman, aunque ahora ya no lo saben.

Pero el Alzhéimer es un ladrón que no sólo roba los recuerdos, también intenta hurtar la personalidad y habilidades de quienes lo padecen. Y es aquí donde debe entrar en juego la Administración, que necesita introducir la variable de lo justo, lo humano; cuando como cada año, toca hacer las cuentas para ver en qué ha de gastarse el dinero de todos. Se calcula que en Castilla-La Mancha hay más de 30.000 personas afectadas por el Alzheimer y, la mayoría, son atendidas por sus familiares sin ningún tipo de ayuda por parte de la Administración. Es evidente la necesidad de poner en marcha un espacio socio-sanitario centrado en la persona que precisa de apoyo y de un itinerario individualizado. Pero para esto, el primer paso es dotar de recursos la conocida como Ley de Dependencia, que se ha revelado muy ineficiente a la hora de pasar del papel a la realidad diaria de las personas a las que quería amparar. Es cierto que esta Ley contiene muchas deficiencias a subsanar –La armonización de requisitos y prestaciones en todo el territorio, fijación de cuantías, medidas accesorias de apoyo, financiación…- y todas estas soluciones deben necesariamente que partir del Parlamento. Un Parlamento atado de pies y manos a día de hoy por el bloqueo institucional que padecemos. Si, la falta de gobierno afecta. Y mucho. Tiremos, pues, otra piedrecita en la ventana de la conciencia de los líderes de esos dos grandes partidos llamados a desbloquear la gobernabilidad.

Necesitamos que este nivel de Administración comience a funcionar, para que el resto de niveles también lo hagan de forma eficiente, eficaz y respondiendo a las necesidades de los que luchan a diario con la cruda realidad del Alzhéimer.