Mientras jugaban al corro, Mila, Lola, Trini y Pepa, vecinas de Muñoz Seca, el legendario “Cachorro”, que tanto ofrecía y ofrece al estar reeditado, nos decía adiós apenado en aquel 213, ejemplar del mes de agosto del imborrable 60, cuando lo del “frío en el rostro” lo proclamaban Vicenta, Emeterio, Manolete, Antonia y medio Albacete, y es que, amigos, agostillo es algo revoltosillo… y como yo también soy una pizquita rebelde abandono los ripios y os cuento en prosa las penúltimas hazañas de Miguel el superhéroe realizadas en y enfrentándose a Morgan y los “Tres Mellizos”, tras las muertes de “Baco”, “El Olonés” y diversos facinerosos de cuyos nombres se acuerdan perfectamente los coleccionistas de la apasionante serie.

“El Cachorro” y Batán penetraban en las fortalezas filibusteras dejando aparcados sus barcos ocultos en los acantilados de la zona y combatían con empuje y valentía, por cierto que Miguel acorralaba a Morgan y pese a que el capitán pirata le arrojaba un puñado de tierra a la cara y aprovechaba que el protagonista de la joya de Bruguera, sorprendido, se detenía para restregarse los ojos, momento que el astuto delincuente de los mares decidido a terminar con su temido enemigo, se agachaba y repelía el ataque enviando al traidor con una fuerte patada contra las rocas cercanas, saltando acto seguido encima de él y asestándole una estocada en el pecho y logrando que el pérfido tahúr cayera a las profundidades del océano. Entonces Díaz Olmedo y su colega divisaban el “” y al almirante escuchando a un marinero anunciar que con la derrota de “Los Mellizos” y Morgan finalizaba el reinado de los piratas en el Caribe, una opinión arriesgada por parte del genial Iranzo.

En las viñetas posteriores surgían cofres con tesoros incalculables… y el regreso victorioso de los paladines a “La Isla del Cachorro”. Tronaban los cañones y los triunfadores ponían rumbo a . Días más tarde el “Fuerte de la Barra”, fiel guardián de la tierra ensalzada por el impagable autor, y un público enardecido gritando ¡Viva “El Cachorro”!

Cena en el palacio del gobernador y alrededor de Miguel todos los viejos amigos ( Isabel Montero le recordaba al mítico personaje las primeras jornadas a su vera oyendo que el jovencito chaval le decía que barrería a la piratería oficial ), el capitán , , don Gonzalo, el almirante Toledo, Batán, Bimba, “”, etc…y para colmo de bienes, la lectura de un pergamino firmado por , rey de España que, en recompensa a los servicios prestados a la patria ,le nombraba comandante efectivo de su armada y le condecoraba con un fantástico collar.

Otro se le imponía al lugarteniente Batán, que se casaba con Bimba o orgulloso su colección de banderas atesorada a lo largo de sus múltiples correrías. Miguel y su novia Margarita contrajeron matrimonio y a la ceremonia acudieron sus antiguos camaradas. A partir de esos instantes al galardonado le aguardaba una vida llena de venturas… mientras jugaban al corro, Mila, Lola, Trini y Pepa, vecinas de Muñoz Seca y forofas del… “ ¡Cachorro!”.

Valeriano Belmonte