Escuchar a Sergio, autista y ciego, contar su reciente periplo en bicicleta hasta , es conmovedor. El esfuerzo que hace por expresarse y trasladar a los demás sus ilusiones e inquietudes no deja indiferente a nadie. Incluso sus familiares, quienes más han impulsado la integración de Sergio en la sociedad, atienden visiblemente emocionados cada una de sus palabras.

El caso de Sergio, una más de las personas en situación de dependencia en Castilla-La Mancha, demuestra la eficacia de quienes les atienden, de los familiares y profesionales que luchan, día tras día por la integración social. Son cientos de entidades, la mayoría agrupadas en el CERMI de Castilla-La Mancha, que realizan una labor callada y silenciosa, para atender a los más vulnerables de nuestra sociedad.

El trabajo de estas asociaciones, de los , del Teléfono de la Esperanza, de la , de los Misioneros de Guadalajara, de la , del CERMI de Castilla-La Mancha, de Red Madre o de médicos que colaboran con poblaciones en zonas de guerra, tiene un denominador común: el soporte a quienes se encuentran al borde de la marginación.

Desde la Consejería de Sanidad y Asuntos Sociales respaldamos y contribuimos a financiar muchas de estas iniciativas. Y es que la labor de personas y entidades que están más cerca de los más vulnerables, con una dedicación que supera con mucho la remuneración que reciben, es esencial para mantener una correcta asistencia social.

La imagen de Sergio dando pedaladas hacia Marruecos en un tándem no sería posible sin la ayuda de su hermano , que el sábado habló en representación de los últimos premiados en las Medallas al Mérito en la Iniciativa Social de Castilla-La Mancha. Tampoco podríamos hablar hoy de la integración de las personas con alguna discapacidad sin el trabajo escondido de miles de profesionales y voluntarios del sector social. En el desarrollo de todos ellos hay una persona, normalmente vinculada a una asociación o entidad sin ánimo de lucro, que ha impulsado su desarrollo e integración social.

La riqueza de una sociedad se mide por su espíritu solidario, por su capacidad de respetar e integrar a todos. Es verdad que todos contribuimos con nuestros impuestos a que se mantenga esta ayuda social. Pero es de justicia reconocer especialmente a quienes se desviven y atienden directamente a los más vulnerables. Detrás de cada persona que sale de la marginación siempre hay alguien dispuesto a pedalear de forma desinteresada. Ellos son los auténticos campeones de esta carrera por la integración.