Recientemente he escuchado en los medios de comunicación como el presidente de una organización profesional de autónomos de ámbito nacional – y no es la primera vez que lo hace- se define en sus intervenciones como el presidente de los autónomos. Nada más lejos de la realidad.

España es un país plural y heterogéneo. Y eso mismo ocurre dentro del colectivo de los trabajadores autónomos donde conviven muchos profesionales de toda índole y que se dedican a sectores muy distintos y de diversa naturaleza. Nuestro país cuenta actualmente con más de tres millones cien mil autónomos dados de alta en el (RETA), dependiente de la Seguridad Social. Por ello, definirse como el presidente de los autónomos, como si del mismísimo se tratase cuando decidió autoproclamarse Emperador, es un tanto arriesgado, por no decir irreal. Esta postura también hace de menos al resto de organizaciones profesionales de autónomos que, como OPA, trabajan diariamente por mejorar las condiciones de los trabajadores por cuenta propia en nuestro país.

Conviene recordar, y no es para vanagloriar a la organización que me honro en presidir sino para hacer memoria histórica, que OPA es la organización de profesionales y autónomos más antigua de España, ya que vio la luz allá por el año 1990. En OPA llevamos cerca de 25 años representando, defendiendo y promoviendo ante instituciones públicas y privadas los intereses y los derechos de los microempresarios, profesionales y autónomos que desempeñan su actividad en España.

En medio de un mercado en constante evolución, influenciado por una coyuntura de crisis económica, OPA es interlocutor válido entre los autónomos y las distintas instituciones, para ajustar la normativa existente a las necesidades y demandas de los profesionales por cuenta propia. Y, precisamente en este mismo sentido, fue distinguida por el Ministerio de Trabajo e Inmigración del Gobierno de España que la reconoció como una de las tres organizaciones integradas en el .

Por todo ello, y dado a que nos encontramos dentro de un estado democrático donde tienen cabida todo tipo de opiniones y actuaciones, siempre y cuando sean conformes a la legalidad y al Estado de Derecho y se realicen dentro de lo estipulado en la Constitución, desde OPA consideramos positivo que existan diversas organizaciones profesionales que velen por los intereses de los autónomos y actúen de interlocutores válidos en las mesas de negociación.

Fruto de esta diversidad desde OPA venimos solicitando a las distintas administraciones que cuando vayan a tratar asuntos de gran calado e interés para la economía nacional, tengan en cuenta a estas organizaciones profesionales de autónomos, pues de lo que se trata es que entre todos encontremos soluciones a los problemas que afectan a la economía española.

Por ello, es imprescindible que la voz de las organizaciones de autónomos sea tenida en cuenta en la mesa de diálogo social, junto a la de la patronal y los sindicatos. No se puede hablar de diálogo social cuando no se tiene en cuenta a los autónomos, un colectivo que representa el 90% del tejido empresarial español y que crea el 80% de los puestos de trabajo.

Y es que si uno de cada tres autónomos contratase a tan solo una persona, el desempleo en España bajaría automáticamente en más de un millón de desempleados.

Por ello, los autónomos necesitamos medidas y soluciones reales y que se ajusten a nuestras necesidades para que tanto los negocios como los puestos de trabajo puedan perdurar en el tiempo. No necesitamos actuaciones que supongan pan para hoy y hambre para mañana.

Artículo de opinión de , presidente de la , (OPA)