De entre los personajes que da la mata en Castilla-La Mancha, uno del que no podemos sentirnos muy orgullosos es Cayo . El hecho de liderar una formación política a nivel nacional debiera ser timbre de honor, pero yo no creo que uno deba defender a los suyos por el mero hecho de serlo.

Haber nacido en Argamasilla de Alba, y ser por tanto paisano nuestro, no exime al señor Lara de sus responsabilidades ni le libera de sus culpas.

, además de ciudadrealeño y exagricultor, es comunista, y eso en principio no es ni bueno ni malo. Le honra, eso sí, que no lo oculte: lo reconoce e incluso alardea de ello. Por lo menos va de cara y nadie puede llamarse a engaño. Lo malo es que los métodos y el discurso del actual coordinador de Izquierda Unida tienen poco que ver con esa supuesta izquierda moderna, europeísta, integrada y alternativa, que se da en otros países de nuestro entorno y que debiera representar IU.

El diputado Cayo Lara está llevando a su partido a una deriva radical más próxima al estalinismo que a una democracia occidental del siglo XXI. La irresponsabilidad es un lujo revolucionario que no puede permitirse ningún representante democrático, porque el sistema de representación política es mucho más importante que todos nosotros (los políticos) juntos. La convivencia parte del respeto a todas las personas y todas las ideas, y es intolerable que algunos pretendan romper las bases de esa convivencia.

A mí me apena que Izquierda Unida se aleje de una postura de moderación y lealtad institucional. Me preocupa que Izquierda Unida se dedique a alentar movimientos violentos y a negar la legitimidad democrática de las elecciones. Me fastidia que los votantes de izquierdas pierdan una opción electoral sensata. Me sorprende que ha tenido y sigue teniendo altas responsabilidades de gobierno (en Andalucía, y no sólo en Andalucía) coquetee con los antisistema.

Y me apena, me preocupa, me fastidia y me sorprende que los socialistas se presten a ese juego. En un comunista eso entra dentro de una cierta perversa lógica, pero yo creía que el PSOE abandonó el marxismo hace cuarenta años.

- Senador por Albacete