La Constitución del 78 nació para dar respuesta a una situación política y social en nuestro país que por insólita y sin precedentes llenaba de incertidumbre a los ciudadanos. El 6 de diciembre de ese año la gente acudió a las urnas para refrendarla, ilusionada y a su vez inquieta por lo que podría significar la aplicación de la norma, prueba de ello es que aquel referéndum no alcanzó el 60% de participación. Años después, con la perspectiva de la historia, podemos decir que el magistral texto ha cumplido con creces su cometido: facilitar la convivencia entre los españoles; nos ha dotado de libertades que antes no disfrutábamos; nos ha guiado en una democracia que se nos presentaba como una página en blanco. Sin embargo, es momento de preguntarnos: ¿se están cumpliendo hoy día todas aquellas premisas que con tanto ahínco defendimos? ¿Son todos los españoles iguales ante la ley? ¿Tienen todos los ciudadanos del país los mismos derechos?

Igual que el texto constitucional vino a cumplir con una demanda de la sociedad de su tiempo, también es obligado que se adapte a los retos que esta democracia, ya madura, nos está exigiendo cada día. El último barómetro del CIS sobre las principales preocupaciones de los españoles ha revelado una realidad que a la clase política nos ruboriza: la corrupción ha alcanzado su récord histórico, aumentando en 20 puntos desde la última encuesta del mes de octubre, situándose por encima de temas tan fundamentales para un individuo como la sanidad, la educación, las pensiones e incluso la situación económica de nuestro país. En este contexto, UPyD considera que es urgente una reforma de la Constitución para acabar con los aforamientos y que los dirigentes políticos demostremos a los españoles que somos capaces de responder de sus actos. Sólo así podremos demostrar a los ciudadanos que hemos recogido el guante.

Pero además, la Constitución debe garantizar la igualdad entre territorios, suprimiendo las distinciones que crean diferencias y siembran rencillas entre regiones. La Constitución debe proteger el derecho al voto de los ciudadanos con una ley electoral más justa y acorde con los tiempos, en un escenario plural que va más allá del bipartidismo, como ha quedado demostrado en los últimos años.

UPyD celebra hoy en un acto en defensa del escudo más elemental que tenemos los demócratas, nuestra Constitución del 78, sabiendo que tenemos por delante el enorme desafío de adaptarla a los tiempos que nos toca vivir.