Entusiasmo entre la militancia asistente, sin obviar algunas caras que recordaban a quienes asisten a un funeral. El finaliza con la puesta de largo de una nueva forma de entender el socialismo en el siglo que vivimos. Un secretario general aclamado, una militancia protagonista, y pasillos repletos de gente alegre. Confluencia de las diferentes plataformas impulsoras del retorno de Sánchez a la SG. Nueva Ejecutiva entre la que se aprecia afecto y en cuyas caras se atisba que saben que tienen compromisos pendientes con los militantes, los votantes y el conjunto de un país castigado por políticas injustas. Un renovado donde no figuran nombres tradicionales en los últimos años: Madina, Hernando, Valenciano o Blanco. Algunos hablan de puesta en valor de la lealtad, que es contraria al oportunismo. Si hay que resumir todo en una frase, diría que “la militancia ha tomado posesión”.

Gestos poco recomendables, como un Felipe en vídeo, o la sensación de que los anteriores SG asistían por verdadero compromiso y no porque se sintieran parte de ese nuevo proyecto que hoy empieza. Y como no, el gesto de Díaz y la delegación de Andalucía que se ausentaron del Plenario en el que se votaban las resoluciones, y que lo abandonaron sin aguardar a la votación final del proyecto fruto del trabajo de las comisiones (674 votos a favor, 274 en blanco y 9 nulos). Desprecio a la militancia y a la organización para muchos. Falta de sentido democrático para aceptar un resultado que no esperaba y sin capacidad de disimulo, según otros. Falta de respeto a los representados por esa delegación y para con los que queriendo ir de delegados no han podido hacerlo. Muchos comentan lo que habríamos oído decir a sus seguidores, si el resultado hubiese sido su victoria en primarias, y fuese Sánchez quien hubiese abandonado este congreso de esa forma. Pero ni ese gesto ni nada, han conseguido ensombrecer el entusiasmo y la dignidad del conjunto de delegados e invitados.

La culminación ha llegado con la intervención del “renacido” ya Secretario General electo: “El nuevo PSOE es el de siempre, el que no tiene miedo al cambio”; “un nuevo PSOE a la izquierda y que represente al 15-M”; “Voy a trabajar para buscar una mayoría parlamentaria alternativa al PP”; “Tenemos un Gobierno que en lugar de apoyar, persigue a los jueces y fiscales que investigan su corrupción”; “Dejemos que la derecha agite la bandera del miedo. Nosotros levantaremos la de la democracia, la de la conquista de derechos y libertades”; “Un Estado, 40 años después, exige reformarse, culminar su ser federal y perfeccionar el reconocimiento de su carácter plurinacional”; “Hemos dicho izquierda, hagamos izquierda. Hemos dicho cambio, hagamos realidad el cambio”. Un recuerdo a la tragedia de nuestros vecinos portugueses y muestras de cariño y solidaridad con las víctimas y sus familiares.

Las sensaciones compartidas por muchos asistentes son que el PSOE ha colocado su proa en dirección a la Moncloa, que el partido reclama su identidad en la izquierda, que se recupera la lucha por la igualdad, que es efectiva la participación de la militancia, y que el único ganador es el propio PSOE y que con ello gana la izquierda española y el conjunto de los ciudadanos.

Años de militancia aconsejan compartir el entusiasmo con unas gotas de escepticismo, y más en quienes queremos mantener un sentido crítico. Sobre todo porque anhelamos que el cambio que hoy se ha iniciado en , se note cuanto antes en las Casas del Pueblo y en las calles de nuestros pueblos y ciudades, y porque conocemos el riesgo de perder la perspectiva que conlleva el ejercicio de mucho poder, y la nueva y su Secretario General, ese poder ya lo tienen.

Por ahora se merecen mi voto de confianza y sería bueno dejarles hacer su trabajo, que tajo tienen.