Hace 39 años, en un contexto político de suma fragilidad, recién salidos de una dictadura terrible, los españoles fuimos capaces de superar miedos, divisiones y rencores y nos dimos la mano para empezar a construir nuestro futuro juntos en Democracia. La Constitución de 1978 fue el fruto de ese consenso, de la necesidad de poner lo que nos une por encima de lo que nos separa. De dejar a un lado nuestras legítimas diferencias para alcanzar un bien común.

La Constitución ha sido el paraguas bajo el que España ha experimentado el mayor periodo de desarrollo social y económico de nuestra historia. Han sido cuatro décadas de unión, de prosperidad y de conquista de libertades. Pero desde Ciudadanos consideramos que nuestra Carta Magna debe ser actualizada, mejorada, para dotarnos de un marco reforzado en el que seguir creciendo juntos. Una reforma del , una Ley Electoral más justa o la eliminación de los aforamientos son algunas de las medidas que la sociedad española del siglo está demandando y que desde Ciudadanos somos partidarios de llevar a cabo.

No valen en este tiempo de cambio ni la pereza de los viejos partidos ni el afán destructivo de los populistas. La reforma de la Constitución debe acometerse con valentía y sensatez, pensando en favorecer al conjunto de los españoles y no en atender a los caprichos de quienes han intentado dar un golpe separatista en Cataluña o de quienes pretenden consolidar privilegios fiscales como el Cupo Vasco. No puede haber españoles de primera y de segunda. Ni en la teoría ni en la práctica. La Constitución Española debe seguir preservando nuestra condición de ciudadanos libres e iguales en derechos y deberes, fortaleciéndonos como un país unido y diverso, solidario, atractivo, moderno, abierto a Europa y al mundo.

La mejor manera de homenajear la Constitución es aplicar cada día sus principios: la igualdad entre todos los españoles, y por supuesto entre todos los albaceteños, la defensa de los derechos y libertades de todos, la voluntad de progreso y de unión. La Constitución de 1978, y el espíritu de consenso que la hizo posible, deben servirnos de guía en el quehacer diario de nuestras instituciones públicas, siempre al servicio de nuestros vecinos. Hoy es el mejor día para reclamar ese espíritu de consenso para hacer juntos, más allá de las meras palabras, un Albacete mejor. Un Albacete a la medida de sus ciudadanos.