El 15 de junio de 2017 se cumplirán, nada más y nada menos, que cuatro décadas desde que la ciudadanía española acudió a las urnas para elegir a sus representantes en el Congreso y en el , ocurrió meses después de que en un referendum para la Reforma Política (Ley aprobada por las Cortes franquistas el 16/11/76) esa misma ciudadanía la aprobara el 15/12/76, con una alta participación del 77% y un voto a favor del 94%.

A la hora de analizar la Transición (para unos, modélica, para otros, no tanto) este dato histórico no se puede obviar, ya que una parte de la izquierda (incluido el PSOE), pidió abstención a esa Reforma inducida por el viejo Régimen y otra parte pidió el voto en contra. Aunque, a ciencia cierta, presumiblemente en los “aparatos” de casi todos los partidos, tanto los que se “montaron” sobre los pilares del Régimen franquista, como aquellos todavía no legalizados (y muchos de ellos que formaban parte de la Platajunta de oposición al Régimen), deseaban que saliera el SI a esa Reforma Política, emanada de las Cortes franquistas.

También hay que tener en cuenta que la legalización de los sindicatos de clase y del se produjo unas semanas antes de las elecciones del 15 de junio 1977.

Nunca sabremos si la Transición se pudo hacer de otra forma. Sin embargo, pasado el tiempo, yo que tuve la fortuna de ser partícipe activo de aquellos azarosos y, a la vez, apasionantes e ilusionantes años, aunque era muy joven y desconocía muchos de los datos que se “cocían” en los despachos de los “jefes” políticos, en mi opinión estoy cada vez más convencido de que se pudo hacer de otra forma.

Es decir, tratando de desmontar los cimientos más traumáticos del viejo Régimen. en aquella época, he de reconocer, que había ciertos miedos (lógicos) y, sobre todo, intereses políticos y económicos, tanto internacionales, como internos.

Los internacionales son muy complejos de exponer en tan corto espacio, ya que venían de múltiples ámbitos e intereses mezclados entre sí. Pero, los internos son más sencillos de analizar resumidamente. Por un lado, estaba el aparato del Régimen que deseaban “limpiar” su imagen y desembocar en una determinada democracia sin costo alguno manteniendo una parte sustancial del franquismo monárquico y nacional-católico. Y, por otro lado, estaban los que querían evitar una posible involución, o que se les relacionara con el pasado (guerra, República, etc.), pero, además, tenían “muchas prisas” por coger el poder. Hoy, cuarenta años después, salvando muchas distancias, a algunos les “pierden” las mismas prisas.

Si nos detenemos en una hipotética “casa común de la izquierda” de la época: En el caso del Partido Comunista, habían asumido -por arriba- un compromiso tácito de aceptar las reglas de juego marcadas por el franquismo en varias cuestiones fundamentales, como por ejemplo: Aceptar la forma de Estado marcada por el anterior Régimen, que sería la monarquía parlamentaria (en la persona de JC de Borbón), aceptar los innumerables privilegios de los que disfrutaba la Iglesia católica y, por supuesto, el consagrar el derecho a la propiedad privada, sin demasiados límites. Un tiempo antes ya lo habían aceptado los jóvenes líderes del PSOE (tras el Congreso de Suresnes). Y, mirando para otro lado del tablero de la izquierda, también lo aceptaron otros colectivos que no cabe reseñar, ya que algunos de ellos, con puntuales excepciones sindicales y políticas, muy pronto recalaron en la “casa común”, al menos algunos de sus líderes más significados.

En los primeros años y tras el 15J, se trató de borrar todo vestigio de la Memoria Histórica, creo que de forma errónea. Y se comenzó a construir una democracia formal (Incluida una nueva Constitución de consenso) con importantes lagunas… y con algún sobresalto como el 23F de 1981.

Bien es cierto que con la Constitución (sin ser perfecta) y los primeros desarrollos de la misma, se dieron sustanciales avances en Derechos, como, entre otros, la libertad formal para decidir, en todos los campos, de las mujeres; el divorcio; la mayoría de edad a los 18 años; o los artículos 9, 10 y 14, que nos empezaban a situar en primera línea de Derechos Universales… Aunque otras cuestiones se quedaron a medias, aunque en este corto espacio no es posible profundizar…

Solo indicar que algunas nos siguen pesando enormemente todavía, como la cuestión territorial, el enorme poder de la Iglesia católica, enraizada con la forma monárquica de Estado, que -en la práctica- no todos y todas, somos iguales ante la Ley o los agujeros institucionales que permiten la corrupción política, hoy tan sangrante.

El 15J en provincias. Un ejemplo, generalizado

Albacete. Circunscripción en la que fui elegido diputado, junto con los compañeros y J. Andrés Picazo para el Senado (por el PSOE)

Hecha una muy personal valoración política general, ahora toca descender a ofrecer unas muy breves pinceladas de mis recuerdos de las elecciones del 15J77, lo primero que recuerdo es que se vivieron con gran intensidad, dinamismo e ilusión.

Los medios que teníamos eran muy rudimentarios, comparado con la Era Digital en la que estamos inmersos. Por ejemplo, yo no tenía coche, así que íbamos por los pueblos como buenamente podíamos y me tenía que acomodar con otros compañeros del equipo de Campaña u otros candidatos, como Antonio o Picazo.

La pre-campaña y la campaña electoral fueron extraordinariamente “movidas”, porque –además- estábamos en plena re-construcción del partido, pueblo a pueblo, desde hacía justo un año (6 de junio 1976, en Sotuélamos) y tras el Congreso de enero del 77. Además habían un montón de candidaturas por la derecha, el centro y la izquierda en el argot (hoy en desuso) político de la época. Y había que escrutarlo todo, para acomodar, día a día, la Campaña.

En la precampaña a los candidatos del PSOE y creo que también a los del PCE nos “acompañaban” -permanentemente- números de la guardia civil, que -absortos- escuchaban, por si decíamos algo que no era de su agrado (o del Gobernador Civil)… Tuvimos que ir a declarar en más de una ocasión, por cuestiones relacionadas con el orden público o algún comentario (que no gustaba a la autoridad competente) sobre el Régimen semi-cancelado de la dictadura, o sobre “materias tabú” para la Iglesia Apostólica y Romana, como (por ejemplo) nada más y nada menos que sobre… planificación familiar, entre otras.

En suma, fueron unas elecciones en blanco y negro (aunque la generalización de la TV en color llegaría ese mismo año). Se hicieron con muy pocos medios, (al menos en el PSOE), prensa escrita, radio, carteles, programas y folletos… y los viajes por cuenta de los candidatos y de algunos otros compañeros y compañeras. A los muchos jóvenes socialistas que se iban uniendo al proyecto (Antonio Peinado y yo acabábamos de cumplir 28 años), se unían sindicalistas de UGT y , y además se habían sumado, muchos veteranos (represaliados en su día) como Serapio, Márquez, Esparcia, Ayuso, Cesáreo… La Campaña se hizo -a caballo- entre la calle del Cid y una planta que alquilamos (los últimos días) en el hotel (al lado del ), recomendado por la guía de Campaña, desde y ayudados por el colectivo Sagato (cristianos de base en Albacete).

Nuestro música elegida para esa primera Campaña fue: “La primavera de Vivaldi”. De hecho en aquel momento yo estaba en la dirección de UGT y ocupaba la secretaria de comunicación del PSOE en Albacete. Pero los acontecimientos de Campaña entre Madrid y Albacete, la presión del resto de candidaturas (del ámbito del centro izquierda), la pegada diaria de carteles, el reparto de propaganda y los mítines, más de uno cada día, recuerdo que me superaban. Y sólo los últimos días me concedieron libranza (legal) en la entidad financiera en la trabajaba.

Llegamos a visitar los 86 municipios (y algunas de sus pedanías) en tan sólo un mes y en algunos estuvimos más de una vez.

El día 15 de junio ejercieron el derecho al voto en esta provincia el 81,11% del censo electoral. Para el Congreso salieron dos diputados de la UCD, que recogieron más de 64.000 votos y dos diputados del PSOE, que recogimos más de 56.000 votos, impensable para el dos meses antes. El resto de fuerzas del centro izquierda o de la derecha… se quedaron a muchísima distancia. Además el único senador presentado por el PSOE, fue el más votado, con casi 75.000 votos.

El mitin que dio González en la Plaza de Toros unos días antes del 15J, con más de 10.000 personas asistentes, ya marcaban una tendencia. Así como en nuestras visitas a los pueblos, observábamos que a los mítines acudía muchísima gente.

La alegría y la ilusión, nos desbordó (al menos a mí, que nunca pensé salir elegido diputado por mi provincia) esa noche del 15 al 16J.

Luego vino un largo y complejo (en ocasiones muy desagradable) proceso interno, que dejamos para contarlo en otro momento… para no amargar la efemérides.