Hoy, en La Cerca, sostengo la tesis clave de bóveda de la decente política: “La senda al bienestar es la senda de la igualdad, no la senda de la riqueza”. Hablamos ayer aquí mismo contra la codicia, donde se encierran todos los pecados capitales del capitalismo: monopolio de la energía, la salud, la tierra, la educación: “Yo soy el único y todo es de mi propiedad”. De esta guisa se proclama el señor de los capitales. Hoy comenzamos a opinar sobre las virtudes siempre posibles contra la codicia. Contra vicio, virtud. Los 8 objetivos virtuosos, que en el 2000 propuso la al mundo para este tercer milenio, con plazo de consecución para pasado mañana, para el 2015, son:

1: Erradicar la pobreza y el hambre.

2: Lograr la enseñanza primaria universal.

3: Promover la igualdad entre géneros y la autonomía de la mujer.

4: Reducir la mortalidad infantil.

5: Mejorar la salud materna.

6: Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades.

7: Garantizar la Sostenibilidad del medio ambiente.

8: Fomentar una asociación mundial para el desarrollo.

Estos ocho objetivos se encierran en tres. El mantenimiento del planeta: Nadie tire piedras contra su propio tejado. Se trata de la sostenibilidad de la energía y de la tierra; la interculturalidad como valor, que ya debiera formar parte de las consecuciones de la humanidad, frente a cualquier discriminación de las personas, poniendo a su disposición los mecanismos para la igualdad; El homenaje a la mujer, el agradecimiento (empoderamiento dicen algunas disertaciones sobre este tema) a la mujer, que en toda la historia ha mantenido en limpio el rostro varonil tatuado de cicatrices de guerra. Someto a consideración el retraso considerable que lleva el recorrido de la ruta, cuya hoja fue marcada por la ONU hace ya catorce años para dentro de dos. Y los tres desiderandums para el mundo se encierran en uno. Sostengo la tesis clave de bóveda de la decente política: “La senda al bienestar es la senda de la igualdad, no la senda de la riqueza”. ¿Economistas? - ¡Filósofos! La semana próxima hablamos de ello.

Artículo de opinión de - Ex profesor de Filosofía