Le voy a dar un disgusto: aunque usted piense que está en orden con el banco, nada más lejos de la realidad. Resulta que usted, como cada castellanomanchego, tiene que hacer frente a 6.116 euros de deuda cada año. Es lo que se llama deuda pública, es decir, la que ha contraído nuestra comunidad autónoma a través de sus gobernantes y que se lleva, nada menos que el 33,7% de nuestro PIB. Esto quiere decir que de cada 100€ que generemos de riqueza, 33,7 se van a pagar lo que debemos. Además ese 33,7% se lleva también por delante cualquier posibilidad de desarrollo y progreso económico.

Esa deuda se situaba en 2010 en el 16,30 % y ha engordado escandalosamente hasta llegar a un 34,20% en junio de 2014, situando a nuestra región en el segundo lugar de las regiones más endeudadas de toda España, sólo superada por la Comunidad Valenciana.

Pero vamos a lo concreto, porque en la macroeconomía caben tantas cosas que se camufla lo que le afecta a usted en el día a día. Castilla-La Mancha tendrá que pagar este año 1.682 millones de euros entre amortización de deuda e intereses, de un presupuesto total de 8.206 millones. Como cuando adquiere un préstamo del banco, entenderíamos que el fin de este agujero negro fuera vivir mejor o, al menos, hacer frente a pagos básicos que en nuestro hogar equivaldrían a la alimentación, los medicamentos o la calefacción. No sé usted pero yo no asumiría ahora mismo una deuda para comprar una tele de plasma, por muy bien que se viera en ella la final de la Champions.

Y digo esto porque hace algún tiempo escuchaba a la presidenta del PP en Guadalajara, , afirmar que “Cospedal se ha convertido en un referente tanto dentro como fuera de Castilla-La Mancha, porque ha demostrado que se puede gobernar sin malgastar el dinero público, manteniendo e incrementando los servicios sociales”. Y me produce una gran indignación que la presidenta se haya gastado la friolera de 22 millones de euros en garantizarse el beneplácito mediático insertando publicidad en sus medios de comunicación más afines.

Mientras tanto, se cae un techo del ; se cierra la planta de medicina interna del mientras aumentan las listas de espera de toda la provincia; el personal médico utiliza mascarillas caducadas, será para aprovechar la inversión y ‘darles salida’; y hasta aparecen cucarachas en un centro sanitario, como han denunciado los sindicatos médicos que ocurre en el de . A este paso, cuando vayamos a ingresar en un hospital habrá que añadir al petate una bayeta y un limpiasuelos. Hay que ver… tenga deudas para esto.

COORDINADORA TERRITORIAL UPYD C-LM