El Partido Popular es el primer partido de la Unión Europea condenado por los tribunales de justicia de lucrarse con la corrupción sistematizada. Así lo deja escrito negro sobre blanco en la sentencia de la Gurtel. Pero esta sentencia no es más que la confirmación de una actuación política caracterizada por la inacción, el inmovilismo y el intento de tapar actuaciones de responsables políticos de primera línea que han tenido actuaciones indecentes e inaceptables en una democracia.

Pero en esta ocasión, esta sentencia apunta directamente a la cabeza del PP y del gobierno, teniendo en cuenta, además, que Rajoy es presidente del partido de la derecha desde 2004 y del gobierno desde 2011. El presidente del gobierno está obligado a entender que, en estas condiciones, no puede ejercer sus funciones al haber perdido su credibilidad para exigir a los ciudadanos el cumplimiento de la ley poniendo en juego la dignidad de todo un país.

Algunos tenemos la sensación de que el presidente Rajoy se ha propuesto escribir la segunda parte de la obra “El Príncipe” de Maquiavelo, profundizando en la teoría de cómo mantenerse en el poder incluso a costa de pasar por encima de la dignidad de todo un país. Después de intentar desdibujar el eje derecha-izquierda, ahora resulta que el presidente Rajoy pretende hacernos creer que quienes quieren devolver a España la dignidad que se merece su ciudadanía actúan contra los intereses de España, y por lo tanto, son antiespañoles.

Ir contra los intereses de España es ser el máximo responsable de un partido con más de 850 imputados por corrupción y no haber hecho nada. Es haber creado un auténtico sistema de corrupción institucional mediante el que destacados cargos y el partido se enriquecieron con cargo a fondos públicos mediante contratos con las administraciones públicas. Ir contra España es destrozar discos duros que los tribunales reclamaban.

Tras la confirmación de esos hechos por parte de la justicia, la responsabilidad del partido mayoritario de la oposición, el Partido Socialista Obrero Español, es devolver la dignidad a nuestro país a través de una moción de censura que tenga los siguientes objetivos:

  1. Formar un gobierno digno, que regenere la vida política en todos sus ámbitos para que los ciudadanos se reconcilien con sus gestores públicos y con la democracia.

  2. Recuperar la normalidad democrática en un régimen parlamentario como el nuestro y que acabe con el bloqueo sistemático a las medidas aprobadas por la mayoría de diputados.

  3. Que restablezca la honorabilidad y la importancia de nuestro país en la escena internacional, prestando especial atención a nuestra labor en el ámbito de la Unión Europea.

  4. Que atienda las necesidades urgentes de amplias capas de nuestra sociedad que necesitan que un gobierno digno les represente.

  5. Para convocar elecciones generales que normalice la vida política de España, para que nuestro sistema democrático recupere la confianza de los ciudadanos.

El pasado 25 de mayo Pedro Sánchez apelaba a la responsabilidad de los 350 diputados y diputadas del congreso con el fin de darle a España un gobierno digno que ponga fin a la indecencia gubernamental. Las opciones son muy claras frente a la moción de censura presentada por el PSOE: o se apoya con responsabilidad, firmeza democrática y coherencia la moción de censura o nos oponemos a abrir una nueva etapa en la política de nuestro país, blanqueando y permitiendo la indecencia del Partido Popular y su gobierno presidido por Mariano Rajoy.

La deriva de indignidad creada por el gobierno de Mariano Rajoy no se solucionará ni con atajos al margen de los mecanismos que establece la Constitución ni con medidas que no abran una nueva etapa en la política de nuestro país. No podemos tolerar ni la indignidad ni la indecencia.

El Partido Socialista Obrero Español ha dado un paso al frente por la gobernabilidad y el respeto a las instituciones. Es el momento de constituir un gobierno digno para España con Pedro Sánchez al frente.