El sigue con su agenda de reformas y recuperación de derechos. No hay tiempo que perder.

Más allá de “dimes y diretes” en los que nos encontramos estos días, lo que hay que exigir a quienes tienen que gestionar la “cosa pública”, es que den respuesta a los desarrollos sociodemográficos, al cambio climático, a la revolución digital, a los cambio tecnológicos y a la globalización de los mercados, que está llevando seguramente al paso de la Edad Contemporánea a otra Era que los historiadores dentro de unas décadas la llamarán como quieran, posiblemente la Edad de la robótica o de la tecnología, pero no podemos permitir que el análisis que realicen de esta transición, concluya con que esta generación no estuvo a la altura de las circunstancias, porque se nos había olvidado el factor humano.

Y es que en estos últimos 10 años no se han resuelto bien los problemas que la crisis económica y social ha creado a una gran parte de la población. Ahí también tenemos que buscar la causa de algunas reacciones de desconfianza en las instituciones que existen en muchos segmentos de la sociedad, o ¿qué creemos que hay en fenómenos como el BREXIT o en el ascenso de opciones políticas antisistema?

¡Claro! Es que tenemos que dar respuesta a un mundo laboral cada día más complejo, en el que 9 millones de personas se van a jubilar en este país en los próximos 10 años, a los que habrá que sustituir por nuevos trabajadores con competencias profesionales y personales distintas y dentro de este mismo reto demográfico, también hay que dar respuesta a la realidad de que el 87% de la población en este país reside en entornos urbanos, con el consiguiente despoblamiento del mundo rural.

Un complejo mundo laboral en el que en términos de igualdad plena, deben estar las mujeres y los inmigrantes, por razones fundamentalmente de dignidad, pero también por eficiencia económica.

No haber tenido a mujeres e inmigrantes incorporados al mercado laboral durante los últimos 40 años, hubiera tenido consecuencias desastrosas, como apuntaban en un lúcido artículo y .

Nos recordaban que desde el año 1978 la población de españoles entre 16 y 64 años ha crecido solo un 19%. Si la población activa hubiera crecido en igual medida, tendríamos 15,8 millones de activos.

Afortunadamente tenemos casi 23 millones de personas en activo, pese a que la actividad agrícola ha disminuido en 1,5 millones y de que los jóvenes han retrasado su edad de entrada al mercado laboral.

Ha aumentado la población activa porque las mujeres han aportado el 71,4% de los activos y los inmigrantes el 30,2%. Los hombres solo el 12,6%. Afortunadamente nuestro mercado laboral se ha feminizado y extranjerizado. Por otro lado, hay que recordar que la AIREF estima que España necesita a 270.000 inmigrantes al año para poder dar respuesta a la evolución demográfica de nuestro país.

Tenemos que ser capaces de procesar bien todos los DATOS que conocemos y utilizamos, los tenemos que transformar en INFORMACIÓN fiable, es decir, en la que nos permite encontrar explicación a un fenómeno dentro de un contexto y en relación con el resto de elementos. Y con esta información así conseguida, generar CONOCIMIENTO, para poder comprender y tener un criterio más acertado que nos permita acercarnos a la realidad.

Así se fortalecen nuestras capacidades individuales al tiempo que debemos reforzar los mimbres de la organización social en la que vivimos, para incrementar nuestras capacidades cooperativas. Lo que somos capaces de acordar de forma cooperativa, desde la discusión constructiva, permanece en el tiempo y permite tomar decisiones que mejoran la vida de la gente y vertebra a la sociedad.

- Director General