Estos días estoy reflexionando sobre la gran responsabilidad que tienen los que administran el dinero de todos de hacerlo con más rigor, transparencia y austeridad que si fuera suyo. Me indigna sobre manera comprobar como algunos políticos y cargos despilfarran el dinero de todos a manos llenas, con tics hortera de nuevos ricos, como si el dinero cayera del cielo en forma de Maná interminable. Hemos conocido como el gobierno socialista de Zapatero tiraba el dinero en planes E de bordillos y zarandajas, y como los gobiernos socialistas de Castilla-La Mancha se creían los “Masters del Universo” y despilfarraban el dinero público en fluorescentes, bombillas y bolsas de basura. ¿Con qué fin…..?

Todos queremos que lo aclaren los tribunales, porque gastar el dinero de los mayores, de los dependientes y de los enfermos en compras compulsivas innecesarias, y con fines inconfesables e ilícitos, es una auténtica injusticia y una canallada. Que los tribunales juzguen y que caiga sobre los implicados todo el peso de la ley. Los efectos de esta forma de actuar han sido demoledores para la economía y lo están sufriendo los más débiles y especialmente los parados. Esta forma irresponsable de actuar, que raya la delincuencia, es intolerable y no podrá repetirse con las nuevas leyes de transparencia. El dinero público es sagrado y hay que invertirlo con rigor.

Artículo de opinión de , senadora por y portavoz del PP de Castilla-La Mancha