Las previsiones realizadas por diferentes agentes económicos sitúan a España en unos niveles de crecimiento de aproximadamente un 1,7% para el año 2015. Este crecimiento contrasta fuertemente con las previsiones de crecimiento para el área euro, con un 0,9% de valor medio, donde crecería por debajo del 1%, el 0,5% o el 0,4%.

Frente al crecimiento prácticamente nulo de la Eurozona, podemos contemplar como , con políticas expansivas, muy al contrario de lo que se ha hecho en , podría crecer al 3,3%, Reino Unido al 2,5% y al 1%.

Los países emergentes presentan tasas de crecimiento mayores, como por ejemplo el 1,3%, el 5% y el 7,7%.

En este contexto, vemos, por tanto, que se produce una moderación del crecimiento en China, una desaceleración acusada en Latinoamérica (particularmente Brasil) y y un estancamiento del área euro. En Estados Unidos y Reino Unido se establecen previsiones de crecimiento superior al 2,5-3% pero que podrían estar condicionadas a la capacidad que tenga la economía norteamericana de resistir a la retirada del estímulo anunciado por la Reserva Federal. Crecimiento que se suma a una mejor contención del desempleo y a la ausencia de presiones inflacionistas.

Vemos, por tanto, que el crecimiento mundial se encuentra ciertamente paralizado y expuesto a algunos condicionantes necesarios para que esa premisa de crecimiento se produzca son:

  • Condiciones financieras mundiales deberían seguir siendo acomodaticias.
  • El proceso de normalización de la política monetaria en Estados Unidos y Reino Unido se debería producir sin sobresaltos y sin incidencias en la volatilidad de los mercados financieros.
  • Los precios de las materias primas tendrían que disminuirán moderadamente.
  • Las tensiones geopolíticas se deberán mantener controladas, sin repercusión en la actividad económica de los socios más cercanos a los países en conflictos.
  • El nivel de demanda agregada de los países emergentes debe mantenerse.

Si esas premisas de crecimiento no se producen difícilmente se podrán alcanzar los niveles de crecimiento previstos. Y el problema es que hay un cierto riesgo de que algunas de ellas no se mantengan realmente.

Además de ello, centrándonos exclusivamente en el crecimiento previsto para España, este crecimiento que se nos atribuye no depende exclusivamente de las políticas y actuaciones que se lleven a cabo en el seno de nuestro país, sino que está condicionado, está subordinado, a la evolución global de la economía, sobre todo en la Eurozona (conflictos políticos, nuevos escenarios y agentes en las decisiones políticas de cada país, alto riesgo de recesión en los países que son los principales destinos de nuestras exportaciones…) Puede verse al respecto las elevadas probabilidades de recesión que otorga el FMI a la economía de la eurozona en su informe sobre perspectivas de la Economía mundial realizadas en Octubre de 2014.

Por tanto, debemos tener en consideración la propia situación de la zona euro, clave para que las previsiones de España se puedan producir, puesto que gran parte de nuestro crecimiento se fundamenta en las exportaciones que desde nuestro país se hace a esta zona del mundo, ya que nuestra demanda interna está absolutamente congelada, donde no hay ningún incremento de la renta disponible para los hogares. La tasa de paro prevista se podría situar por debajo del 24%, pero aun así, es una lastra absoluta para nuestra economía, que condiciona cualquier posibilidad de crecimiento fundamentado por nuestra demanda interna.

En el futuro inmediato se nos presentan los siguientes nubarrones que podrían condicionar a la baja las previsiones de crecimiento, además con elevadas probabilidades de que ello ocurra:

  • El producto y la inversión continúan muy por debajo de los niveles anteriores a la crisis.
  • Hay un riesgo de deflación o, al menos de estabilidad de precios, que refleja la existencia de una capacidad ociosa persistente.
  • Los balances siguen viéndose afectados debido, en gran parte, a los niveles de deuda existentes y a las tasas de desempleo alcanzadas.
  • Existen importantes obstáculos en referencia a una mejora de la productividad y la competitividad

Estos nubarrones nos hacen afirmar que el riesgo que se asume en la eurozona de que se registre un crecimiento lento es elevado, además durante un período prolongado de tiempo y con una inflación persistentemente baja. Como he indicado, nuestro crecimiento está fundamentado en la dinámica de las exportaciones, con una previsión de crecimiento del 5%. Si se mantiene la ralentización o enfriamiento continuado de la economía europea sería complicado mantener ese crecimiento previsto de nuestra balanza comercial, lo que haría que prácticamente sería imposible crecer por encima del 1,6% indicado, puesto que nuestra demanda interna no puede mantener nuestras necesidades de crecimiento.

Estamos condicionados al crecimiento de otros países, estamos condicionados a que la locomotora europea quiera impulsar el crecimiento, puesto que dispone de un fuerte diferencial entre las tasas de inversión llevadas a cabo y sus tasas de ahorro, lo que podría implicar, si quieren, un mayor dinamismo de la demanda interna de Alemania y cubrir las necesidades de inversión pública que tiene esa economía. Si esa dinamización no se produce, es imposible que nuestro crecimiento sea posible. No estamos en condiciones de basar nuestro crecimiento en el consumo privado de los hogares españoles ni en la inversión empresarial.

A estos riesgos deberíamos unir algunas contingencias políticas en España, como el complejo horizonte electoral que se prevé, con una nueva composición del Parlamento, con un desmoronamiento y agotamiento del actual sistema político, agravado por los continuos casos de corrupción existentes y el correspondiente hartazgo de la sociedad, además de un situación de conflicto regional, sobre todo en Cataluña, que podría provocar, debido a la falta de información sobre cómo se va a resolver, un problema para atraer inversiones a nuestro país, ya que estamos hablando de problemas políticos internos con una de las economía básicas para el PIB nacional.

Además de en la eurozona, el período de débil crecimiento mundial podría prolongarse durante más tiempo del previsto, dado que no se observa un fortalecimiento en las economías avanzadas pese a las tasas de interés muy bajas, y en principales economías de mercados emergentes podrían prolongarse los efectos negativos sobre el crecimiento, que se derivan de las restricciones del lado de la oferta y del endurecimiento de las condiciones financieras del año pasado.

Para que el crecimiento de España se produzca en los términos establecidos, entiendo que se requiere, por una parte, una vuelta a la dinamización de la Eurozona, con un papel primordial de Alemania y Francia con dinamizadores de la economía y, por otra, el debe llevar a cabo un incremento de capital para mantener el programa de inversiones y que haya financiación que no compute negativamente en las finanzas de los países. La mayor inversión pública proporcionaría un muy necesario estímulo a la demanda a corto plazo y además ayudaría a elevar el producto potencial a largo plazo.

En definitiva, la pobre recuperación económica que se vislumbra en el horizonte, los persistentes riesgos de precios contenidos o a la baja y la fatiga relacionada con las reformas exigen adoptar una política fiscal que equilibre cuidadosamente el apoyo al crecimiento y a la creación de empleo, por un lado, y la sostenibilidad fiscal, por el otro.

Si no fuese así, si los condicionantes necesarios no se dan, es difícil que las previsiones de crecimiento de produzcan.