Mi estimada presidenta:

Con toda seguridad, Vd. no llegará a leer este artículo, tan encumbrada como se la ve desde esa faraónica torre del vino de 40 metros de altura que el ínclito alcalde de ha mandado construir para mayor gloria del PP que Vd. preside en nuestra cada vez más empobrecida región. No obstante, no me resisto a intentar, modestamente, sacarle de un grave error conceptual en que Vd. me temo se encuentra.

Me refiero a unas declaraciones que recientemente ha realizado ante una emisora privada de radio en la que sin tapujos ni medias tintas, viene a llamarnos corruptos a todos los españoles ¡fíjese qué desliz el suyo!

Según la RAE, se define la corrupción de la forma siguiente: “En las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores”. Si esta definición la compara Vd. con la de Sociedad según la RAE, verá como no tiene similitud alguna.

La sociedad (afortunadamente) Sra. Cospedal, no “utiliza medios públicos para sacar provecho económico en propio beneficio”; de ellos usa y abusa quien ostenta el poder para enriquecerse a costa del sufrimiento ajeno. Del sufrimiento que provoca al restringir el acceso a la Sanidad que debiera ser universal y gratuita, pero que cada vez es menos universal y menos gratuita porque cada vez cuesta más y llega a menos gente, para que los bolsillos de los “amigos del poder de turno” se llenen con la derivación de pacientes a “la privada” porque se desmantela la pública.

Del sufrimiento de los cientos de miles de parados que no cobran subsidio alguno o si lo hacen, es una miseria para repartir entre miembros de dos generaciones que se ven obligados a retornar al hogar paterno.

Del sufrimiento de los que además han perdido sus hogares siendo brutalmente desalojados de ellos con toda inhumanidad y violencia, y vagan hoy por las calles sin un hogar donde cobijarse.

Y todavía tiene Vd. el descaro y el “desahogo” de llamarnos corruptos a todos los españoles. Se equivocó de aparato y en lugar de enchufar el aspirador y “limpiar la casa”, ha puesto el ventilador para salpicar de porquería a todo el mundo y eso, Sra. Presidenta, disculpe pero no se lo acepto.