Albacete, 26 de abril de 2019 ( viernes )… Vestido de mosquetero de la corte del “Rey ” me presenté en la concurrida Plaza del Altozano a las once de una mañana radiante de sol y color. Se celebraba, con tres días de retraso, la “Fiesta del Libro” y en seguida me reuní con Ángel, Enrique, Rocío y demás componentes de la “Librería Popular” decidido a firmar los últimos ejemplares de mi libro – cómic “Los Cincuenta años del Rey ” y a rendirles homenajes a don padre, a sus “Tres Mosqueteros” y a mi entrañable “Espadachín Enmascarado”, la cuarta , larga y magna serie de y , una colección que me trae recuerdos inolvidables de niñez, adolescencia y madurez.

La antaño Plaza del Caudillo ,como así se llamaba en tiempos de la dictadura, repleta de actos de todo tipo, era un hervidero de gente que observaba y compraba obras de autores del pasado y del presente a la vez que peques y adultos disfrutaban con teatrillos improvisados, cuentacuentos, lectura de poemas, charlas, conferencias y coloquios, por cierto que en la Filmoteca se proyectó “Superlópez”, la película de interpretada por el carismático , o sea que la jornada se hallaba al completo. Medios de comunicación en acción ( prensa, televisión, radio, etc… y una foto impagable que me hizo mi buen amigo, poeta y periodista, ).

Y mientras le daba al boli me trasladé al lejano añito de 1953 y volví a abrazar al “primo Fernando” que llegaba a nuestro hogar, a Tetuán IO, hoy , procedente de y cargado de regalos , cariño y pasteles que tanto agradecí trocado en goloso oficial y a perpetuidad… y además ,para rematar la fabulosa faena, Fernando nos llevó a mi hermano y a un servidor a la Papelería Sanz, regentada entonces por la deliciosa Consuelo Sanz y nos compró dos ejemplares del citado “Espadachín”, los números 23 y 27 titulados “Jugando con fuego” y “El castigo de un traidor”. Me gustaron tanto que rápidamente me afilié a las aventuras y desventuras de “”, el cual seguirá con vosotros a lo largo de varios episodios…

Y sin nada más os despido con el abrazo de todas las semanas, ¡Adios, queridísimos!

Valeriano Belmonte