“Continúo con mi trajín en pleno y fuerte verano dándole otra vez la mano al insigne “Espadachín”, al personaje de Gago, el inolvidable mago del cuaderno de aventuras de la postguerra española y por el cual hacían cola en jornadas algo duras los chavales de la etapa en tantas papelerías… ¡Felices aquellos días de los señores de capa, espada, escudo y puñal, un tiempo fenomenal!”…¡Hola, majos, ya veis que no he podido contenerme y he comenzado la segunda entrega de una de mis historias preferidas en versillos o ripios de mi cuantiosa producción!

Y así, en medio de la ola de calor que sufre parte de la Península Ibérica y parte del extranjero, avanzo narrando la epopeya de , apuesto, simpático, galante, pícaro, generoso y sensacional… escuchando los ecos de la boda de Belén Esteban y la cercanía de la discutida y polémica investidura de amén de los dimes y diretes que surgen en el concurso “Supervivientes” a cargo de los penúltimos participantes que ensayan sus estrategias para alzarse con el premio.

Quiero señalar el éxito que tuvo a raíz de su nacimiento el servidor de Luis XIV y los laureles que consiguió en 1981, la flamante odisea en tomitos de tres episodios que se vendieron al precio de 50 pesetillas. Los ejemplares primitivos se publicaban semanalmente mientras que los de “El Guerrero del Antifaz”, “El Pequeño Luchador” y “ y Pedrín” aparecían quincenalmente. Por eso “El Espadachín” ganó terreno y casi los adelantó. Y Pierre, triunfante, midiéndose el tipo con el marqués de Brenat y el conde Gartier y protegiendo en todo instante a su bellísima Paulina, cortejada por el barón de Rambaix.

Para colmo de bienes entraron en escena Maese Juan y Ana la mendiga ( Ana abandonaría las Catacumbas y pasaría a ser dama de compañía de Doña Paulina rivalizando con el Ama Julia ).

El primer título de la “odisea” se confeccionó en 1947… y se guardó en el baúl de la paciencia durante cinco añitos posiblemente porque a los magnates de la Editorial Valenciana no les cayó en gracia y eso que “El Espadachín” era gracioso, ocurrente, apasionado y capaz de enamorar a las hermanas, primas, cuñadas y vecinas de los chicos que compraban cada martes un título de “El Espadachín Enmascarado”. Por hoy nada más, ¡Qué lo paséis bien, amigos!

Valeriano Belmonte