La serie avanza y los títulos se multiplican… “La derrota de Duriat”, “La fortaleza del terror”, “En poder del verdugo”, en este último, episodio número 22, vemos por vez primera a la dulce, bella, valiente y encantadora Bernardette, la cual se convierte desde los primeros instantes en la “hermana adoptiva” de Pierre, que la libera de la fatídica Bastilla y la lleva a en misión especial. Allí la preciosa rubita conoce y se enamora del gallardo Sir Geoffrey y, naturalmente, es correspondida, aunque malos entendidos transformen la pasión en rencor por parte del apuesto mozo (con el paso del tiempo las aguas volverán a su cauce).

Bernardette expone su vida y ayuda al Sr. De Drumont y envuelta en tempestades, a la vera de su hermanito, Geoffrey y Lady Lorena, dama del corte de la Milady de Winter de “Los Tres Mosqueteros”, aparece en la idílica Holanda, salpicada de molinos de viento, tulipanes, vacas retozonas, fiordos y Ana, una linda molinera que cautiva por su bondad, paciencia y generosidad, por cierto, que el perverso Vanderer trata de seducirla sin éxito. Ahora vuelvo con Bernardette, hija del Duque de Flor, anciano que perece a manos de su ambiciosa sobrina Aida, joven que desea apropiarse de la fortuna de su tío sin importarle los medios para lograr lo que se propone (el guion de es formidable y el dibujo de Gago bien resuelto y eficaz como siempre).

Al final, Aida, forcejeando con nuestro protagonista, pierde pie y se precipita rodando por la escalera de la mansión del duque.

Conmueve ver a Simón Perrier, progenitor de Aida, que ha perdido la visión al quemarse en una chimenea, llorando desconsoladamente junto al cadáver de su hija y gritando que el cielo los había castigado. Impresiona contemplar esas y la viñeta siguiente que muestra a Pierre secándose las lágrimas que ruedan por sus mejillas… Nuevos horizontes y Larere, vil alcaide y gobernador de la Bastilla… y a poquito, Pierre frente al “Rey ” que le encomienda una arriesgada misión en las Antillas dejando en su puesto a José Renat que se hace pasar por “El Espadachín” en para no levantar sospechas dado su gran parecido físico con nuestro héroe que no puede despedirse de su adorada Paulina ni de su peón de confianza, Maese Juan porque Bernardette había sido secuestrada por Duriat, Gartier, y Brenat.

Intrigas, capturas de espías y raptos en palacio quedaban atrás para que Pierre se luciera abiertamente en otras tierras infectadas de piratas, negreros, la apasionada y celosa mulata Silvia y la terrible Lucía. Todos estarán con vosotros, “si Dios quiere”, en el capítulo V… ¡Adios, amigos, buena playa y no os olvidéis de “El Espadachín Enmascarado”!

Valeriano Belmonte