El pasado 15 de diciembre se cumplían 80 años del estreno en los Estados Unidos de “Lo que el viento se llevó”, la película más espectacular, famosa, romántica y lujosa de todos los tiempos.

Por tal motivo le dediqué un merecido homenaje el pasado 16 del corriente en la Biblioteca Pública con gran afluencia de público dentro de un ambiente familiar, cordial, simpático y agradable. Tras la charla y el recuerdo de los protagonistas inolvidables llegó el turno de las preguntas y las respuestas… y uno de los deliciosos asistentes al acto me dijo que Clark Gable, metido en la piel de Reht Butler, era tan valiente como “El Espadachín Enmascarado” y por supuesto estuve de acuerdo con él, con la novela de Margaret Mitchel, con los personajes de la legendaria superproducción y con un Pierre de Drumont que, después de sus hazañas en las Antillas combatiendo con “El Pulpo”, Duriat y Lucía entre abordajes rechazados y navíos navegando en noches oscuras como boca de lobo, tornaba a la patria y contemplaba en la lejanía a su adorada Paulina cortejada por el falso “Espadachín” excediéndose en sus funciones de representarlo en la Corte, Por aquellas fechas, ya al pie de la Nochebuena, llegaba el almanaque navideño para 1956, el cual se vendía a dos pesetas y cincuenta céntimos y con una aventura del héroe titulada “El Pájaro Nocturno”.

Comenzaba cuando Pierre, bajo el cielo tan negro como el azabache, detenía su caballo en una calle extrema de y observaba un cartel que señalaba que el “Rey ” ofrecía una gran recompensa al que entregara vivo al espía o citado “Pájaro” ( de cuentas ).

El de Drumont, decidido a coger al enemigo de Francia, se colaba de rondón en la casa del caballero de Coupray, hablaba con su encantadora hija, asistía a la fiesta de la baronesa de Charceller… y capturaba al peligroso “Pajarillo” en cinco espléndidas páginas repletas de dinámicas viñetas. Pero el almanaque tenía más cosas ,tales como la divertida “Espadas y literas”, eleborada por el imborrable Palop, “Locos de atar”, a cargo de Karpa que dibujaba estupendamente “El Juego de la Oca “ en el “parchís “ de la etapa de los felices 50.

“Aventura en el Oeste” entretenía por gentileza de Castillo, lo mismo que un reportaje retrospectivo ( “El falsificador” ), la “Trágica aventura” de King, el Pequeño Policía, un calendario festivo, pasatiempos, chistes, tiras etc… Y ahora solo me queda desearos unas felices fiestas y un venturoso y próspero 2.O2O y… ¡Hasta el año que viene , amigos!

Valeriano Belmonte