Según el libro “España es así”, escrito por Agustín Serrano de Haro, inspector de Enseñanza Primaria, y una obra premiada por la Fundación Manuel Llorente, previo concurso y a propuesta de la , aprobada por el . Con fecha de febrero del lejano 1946, Carlos II “El Hechizado”, hijo de , no tuvo ni un momento de alegría ni una hora de salud.

Tenía sólo cuatro años cuando murió su progenitor y de mayor, dejó el Gobierno en manos de ministros torpes, intrigantes y ambiciosos.

Lo que no dice el interesante librillo es que Carlos se casó con María Luisa de Orleans en agosto de 1679 y al enviudar contrajo nuevo matrimonio con en una década después porque ninguna de las dos Soberanas aparecen en “El Espadachín Enmascarado” ya que ni al “Rey ”, ni a ni a los lectores de la apasionante serie lo que realmente les interesaba era la acción continuada y que quedara resuelto el problema que existía entre España y Francia para tranquilidad de Luis XIV y Carlos II.

Avanzo, queridos amigos: Tras vivir peligrosas aventuras, desventuras, tropelías y traiciones con tormentas espantosas de nieve , hielo y huracanes a prueba de bomba en los Pirineos encontrar a pastorcillos heroicos y saboteadores extranjeros, Pierre, , Mercedes y el párroco de San Esteban, atravesaban la meseta castellana, llegaban a y se dirigían al Palacio Real plagado de dificultades, pues Su Excelencia, un noble austriaco afincado en la Corte desde hacía tiempo había entrado al servicio de Su Majestad y ascendido a capitán de la guardia y tomando, poco a poco, las riendas del Gobierno controlando hasta las audiencias de , demasiado enfermo y débil para oponerse a su astuto y pérfido valido con vistas a que ese estado de cosas llevaran al País al desastre.

“El Espadachín” al ver que no podía acercarse al Monarca por las buenas, hallaba la solución gracias a un carrito de fuegos artificiales. Le prendía fuego, los caballos se espantaban y los gritos de la caminantes se multiplicaban… y en medio del caos, nuestro protagonista saltaba a las primeras ventanas accesibles al palacio, peleaba con el alférez Sánchez que se convertiría posteriormente en colega incondicional, y se ponía rápidamente frente al diabólico protegido del Rey… ¿Qué pasaría?. Eso os lo contaré en el capítulo XII. Un “novísimo” abrazo y… ¡Chao, majos!.

Valeriano Belmonte