España había sido recuperada para el mundo después de la tragedia colectiva y el aislamiento, que no aportó más que privaciones. Algunos seguían buscando el modo de volver ganadores, cuando habían perdido estrepitosamente. No pudieron imaginar que sesenta y cuatro años más tarde, algunos de sus herederos ideológicos redactarían otra historia para tratar de borrar lo que sucedió. A pesar de tantos esfuerzos por pasar página, arropados con el silencio general que se pretendía, no pudo conseguirse; por fin, abandonado el conformismo de lo irremediable, porque no se podía eliminar lo vivido, el odio, que se derramó empanado de sangre por las tierras de nuestra piel de toro, reverdece para enfrentar de nuevo dos bandos irreconciliables. Cuando alguien se autocalifica de rojo demuestra la sinrazón de los estúpidos, que olvidan las tragedias sufridas por tantos inocentes. Los que hablan de fachas ignoran el trasfondo de semejante etiqueta. Hay que ser descerebrados cuando seguimos manoseando términos que no hacen más que daño.

Y el uno de febrero de 1954, cuando la vida publicada parecía ser la normal, en el cine Gran Vía de , se estrenaba una película de Paquita Rico, La Moza de Cántaro, basada en la comedia de . , en el teatro, hacía lo propio con Veinte Añitos, de . En los cines Carlos III y Roxi se presentaba Quo Vadis, sobre pantalla panorámica, el más grande acontecimiento cinematográfico desde Lo que el Viento se Llevó. Y en el cine Avenida se estrenaba, fastuosamente, la presentación sensacional de El Hechizo de Melba, protagonizada por Patrice Munsel. Mientras los que podía trataban de divertirse, se publicada una información sobre la harina para uso doméstico; tenía las mismas condiciones que las usadas por panificadoras. Se daban normas sobre el modo de adquirirla los panaderos, con arreglo a las previsiones de la Comisaría General de Abastecimientos y Transportes.

No había votos suficientes para restringir los poderes presidenciales en Estados Unidos, como decía el senador demócrata, Walter George, al referirse a los intentos de frenar decisiones del Presidente sobre tratados con potencias extranjeras. Alcohólicos y charlatanes entraron en el grupo de los que constituían riesgo para la seguridad, unas dos mil quinientas personas expulsadas de Estados Unidos, entre los que había un gran porcentaje de comunistas. En se estrellaba un C-47, sobre el monte McKinley, el pico más alto de Norteamérica. Iban dieciséis hombres en el avión de la fuerza aérea. Algunos pudieron saltar a tiempo y los buscaban en la zona. En se produjo un incendio con víctimas y pérdidas materiales que superaban el millón y medio de dólares.

Habrá quien recuerde juicios y condenas ejemplares. Producían efectos benévolos en la seguridad colectiva. Cuando, sesenta y cuatro años más tarde, contempla las retribuciones legales a conductas similares, no deja de sentir cierta inquietud, porque la eficacia se resiente cuando de delincuentes habituales se trata; visitantes cotidianos de Comisarías y Juzgados, donde saludan como si fueran parte de la familia. El uno de febrero de 1954 se condenaba a la sirvienta que hurtó mil pesetas. La pena de tres años de prisión no dejaba de ser una lección importante. La víctima, que tenía una buena casa y algo en el campo, preparó viaje para la mañana siguiente. Dejó su cartera en la mesita de noche con 1.700 pesetas. Al día siguiente, cuando se levantó, comprobó que tenía 700, lo que impidió emprendiera camino al destino pretendido. Repasó coartadas en la servidumbre hasta que llegó a una de ellas, que negó el delito pero fue denunciada y, como se ha visto, condenada adecuadamente. Se daba la circunstancia de que en ese juicio debutaba un letrado nuevo. En el cine Rex se entrenaba La venganza del bergantín, protagonizaba por Jhon Wayne. Se proyectaba El Beso de Judas, esa gran superproducción que debería asombrar al mundo, protagonizada por . Aparecen como primeros actores y . El anuncio de otra gran película alardeaba en un espacio estelar. La obra maestra de , Yo Confieso, con y Anne Baxter. La conmovedora historia de un hombre cuya vida dependía de las únicas palabras que no podía pronunciar. En el Coliseum se estrenaba El Prisionero de Zenda, de Stewart Granger y Deborah Kerr. Por aquel entonces, en Chicago, morían, anualmente, setecientas personas por la contaminación. Se ponía en funcionamiento el nuevo Taf a por .

El objetivo norteamericano en era impedir la infiltración comunista en América. En esa reunión con repúblicas americanas, el embajador estadounidense pretendía obtener una resolución con ese utópico objetivo. Aguantaron lo que pudieron, pero la incursión bolchevique llegó por el Caribe y se implantará para los restos. Nos suena como algo viejo, sin embargo, como podemos contrastar en nuestros días, la realidad es tozuda. Una delegación peruana llegaba a para iniciar conversaciones sobre el caso Haya de la Torre, que llevaba refugiado en la embajada colombiana del Perú más de cinco años. En esos días se inauguraba la II Feria Regional de Muestras en , donde habrían de estar representadas las seis provincias del sudeste español. era nombrado pregonero de la Semana Santa madrileña. El , más concretamente la Dirección General de Regiones Devastadas y Reparaciones, acordaba la expropiación de diversas fincas en Boadilla del Monte (Madrid). Se ofrecía en venta un Molino de Aceite en zona olivarera de la provincia de . Los intermediarios deberían abstenerse de acudir al trato. Cerca de (Santander), que era Castilla La Vieja, cinco obreros fallecieron sepultados en una mina como consecuencia de un corrimiento de tierra. Otros dos mineros morían en una mina de . El Alcalde de y su esposa fueron agredidos por un guardia nocturno, que había sido sometido a expediente administrativo. Los hirió con disparos de pistola y también se autolesionó del mismo modo. En Chile morían seis personas y cuatro resultaban heridas al precipitarse un camión lleno de pasajeros por un barranco, cerca de . Las noticias de ese Febrero de 1954 dan para más………….