Escribo cuando se cumple una semana exacta del cierre de la Puerta de Hierros, y parece que por fin la ciudad ha recobrado su pulso normal y afrontamos un nuevo curso que va a ser tan interesante como decisivo (y no sólo a nivel político).

Se agradece que hayamos recuperado la normalidad: los niños y chavales en sus clases, los mayores en sus trabajos o en la dura búsqueda de un empleo. Hemos pasado dos meses y pico de verano al ralentí, y después hemos vivido con intensidad nuestra Feria. Una Feria que es como la queremos, como la hemos hecho entre todos: larga, tardía, acogedora, multitudinaria, agotadora. Nos gusta así, la heredamos de nuestros ancestros junto con ese inmenso patrimonio que es el Recinto y su entorno, y conviene no empeñarse en hacerle demasiados cambios: generaciones y generaciones de albaceteños han decantado y depurado nuestras fiestas septembrinas para hacerlas como son.

Sin embargo, tampoco hay que caer en el inmovilismo. ¿Por qué no mejorar lo que se pueda mejorar? El balance de la Feria 2014 ha estado marcado por el hecho de que ha incluido un solo fin de semana. Los hosteleros y feriantes dicen –y con razón- que podrían haber hecho aún más negocio. Que ha sido una buena Feria, pero que con dos fines de semana de por medio habría sido la Feria del siglo. El de las fechas feriales es un debate que surge cada cierto tiempo. ¿Es intocable el famoso remoquete “del 7 al 17 de septiembre”? Yo creo que no tiene por qué serlo. De hecho, esas fechas sólo son fijas desde hace apenas medio siglo, antes el calendario era cambiante (siempre en torno a la primera mitad de septiembre, eso sí).

Las ventajas de garantizar dos fines de semana feriales son indudables. Sobre todo la gente que viene de fuera, de nuestra provincia y de otras muchas, tendría más fácil participar en nuestra Feria, con lo que ello supone de promoción de la ciudad y de ingresos para los albaceteños. También los de aquí podríamos ir más a la Feria con nuestros hijos, con los amigos, a divertirnos y disfrutar.

Analizando el calendario, la propuesta más razonable sería comenzar la Feria el primer jueves de septiembre, que será como pronto el día 1 y como tarde el día 7. A partir de ahí, los mismos diez días de siempre, hasta el segundo domingo del mes. Todo el mundo sale ganando, y se mantiene la tradición de nuestra Feria en septiembre.

Tenemos dos años por delante, 2015 (sobre todo) y 2016, cuyas fiestas abarcarán sólo un fin semana. Quizá sea un buen momento para abrir un debate en el que todos nos posicionemos: partidos políticos, vecinos, empresarios y hosteleros, sindicatos, asociaciones sociales y culturales… Sin apriorismos y sin prejuicios, porque todos queremos tanto a nuestra Feria que no tenemos derecho a convertirla en un campo de batalla. Si hay un acuerdo lo bastante unánime, ¿por qué no probamos, a ver cómo sale? Yo voto a favor.

Artículo de opinión de , Senador por Albacete