En aquel remanso de paz, más o menos por la primavera de 1937, dentro de la casona en la Finca El Loro, a pocos kilómetros de Orihuela, recuperaron la calma después del éxodo empanado de pánico. La tita Carmen, soporte moral de Ignacia, la mujer del capitán José Pastor, se conformada con atender el orden y las viandas de una familia cuya cabeza regresaba del frente por unos días. Hubo un momento que valdría para la fotografía del recuerdo, cuando su hija Carmen, que siempre estaba llorando, fue alzada por su padre hasta el pedestal roto que existía en la verja de la finca, donde hasta no hacía mucho tiempo había estado una imagen del Sagrado Corazón, que, destrozado, aparecía en el suelo a pocos metros. Era paradójico contemplar una tierna escena familiar solapando el sinsentido del que muchos españoles deberían haberse arrepentido, incluidos herederos de personas y siglas, bajo cuyas banderas se cometieron atrocidades de complicada explicación.

En la hoja de servicio del que fue cabo de carabineros, José Pastor, ya no habrá anotaciones, pues perdió su condición de tal cuando siguió cumpliendo con su deber bajo las órdenes del gobierno. A partir de ese momento, su vida profesional aparecerá reseñada en documentos de la nueva España como responsable de lo que luego se llamaría Auxilio a la Rebelión, conducta que costaría la vida a miles de profesionales, simplemente, porque se equivocaron de bando.

El capitán Pastor, por méritos en campaña, con fecha 27 de julio de 1937, con efectos desde el 28 de mayo, aparece en la Gaceta de la República, firmando el Subsecretario del Ministerio de Hacienda, F. Méndez Aspe, promovido al empleo de Mayor del Instituto de Carabineros, encuadrado en la Columna de Choque de la Brigada Mixta nº 8, de la 18ª División en el III Ejército. Al mando de la Brigada estaba Emeterio Jarillo Orgaz, Comandante de Carabineros, que sería sustituido por José Casted Sena, también Comandante de Carabineros y procedente de Alicante, como su antecesor. Esta Brigada, pero no el Mayor José Pastor, permaneció en el frente de Madrid hasta el final de la guerra.

En la memoria familiar de José Pastor, que no ha sido respaldado por documentación, aparece una constante que le pudo llevar hasta tres veces ante un consejo guerra, por no aceptar las arbitrarias decisiones de unos cuantos comisarios políticos, la mayoría, como no podía ser de otro modo, militantes del Partido Comunista. Su condición de excelente militar profesional era un inconveniente permanente en sus relaciones con los instrumentos ideológicos encuadrados en las distintas unidades del Ejército Popular, una de tantas variables que propiciaron su debacle.

En la finca El Loro, tras los primeros meses de calma, las cosas no iban demasiado bien, pues la prima Isabel, hija de Ascensión, la mayor de todos los niños, con catorce años, enfermó de tuberculosis, lo que motivó el que se fuera toda la familia al casco urbano para evitar contagios, permaneciendo con ella su madre. Pero la enfermedad se agravó, ingresó en un sanatorio y murió. En pleno mes de julio se inicia la batalla de Brunete, los obispos españoles respaldan el régimen de Franco y califican la campaña como una cruzada, algo lógico después de sufrir la masacre indiscriminada de miles de sus miembros. Por esas fechas dió comienzo la guerra entre China y Japón.

Mientras moría Isabel, Ignacia, con su cuñada, madre, un sobrino y cuatro hijos, fue alojada en un edificio céntrico de Orihuela, en la calle Feria, justo enfrente de la catedral, que era utilizada como almacén de combustible. La casona había sido requisada al Círculo Católico, donde había estado su sede. Al lado, puerta con puerta, tenían el colegio, donde fueron matriculados los cinco chavales. En una de las aulas coincidieron con una niña, que ya mostraba dotes de artista llamada María Antonia Abad.

En Agosto se había iniciado la batalla de Belchite, mientras las tropas japonesas gaseaban a las chinas. Poco más tarde, en octubre, Gijón sucumbe a las tropas rebeldes y termina el frente norte. Gran Bretaña había manifestado su no beligerancia con Alemania, lo que daba un respiro a Hitler, que nacionalizó las empresas mineras y metalúrgicas iniciando el rearme alemán con la intención de conquistar el espacio vital por la fuerza. Llegado el mes de Noviembre, ante al cariz que tomaba la guerra, el gobierno de la República dejó Valencia para trasladarse a Barcelona. Se estaba planificando la batalla de Teruel, un reto del Ejército Popular para impedir el acceso a Levante, donde se emplearía gran cantidad de medios y personal para lograr el éxito encomendado a los Generales Hernández Sarabia y Leopoldo Menéndez.

A finales del diciembre, el Mayor José Pastor fue destinado al Cuadro Eventual del XX Ejército, tras su paso por la Escuela Popular de Guerra. En la calle Feria, entre clase y clase, los tres hermanos mayores y el primo Paco, jugaban con los amigos y vecinos del entorno, ajenos a lo que se estaba viviendo a no muchos kilómetros de allí. El último día del año 1937 Bilbao y Durango padecían los bombardeos de aviones republicanos, justo cuando estaba naciendo el actor británico Anthony Hopkins.

En esas fechas China se desangraba como consecuencia de la ofensiva japonesa.

En Orihuela, sede episcopal, habían sido saqueados y destruidos veinticinco edificios religiosos, y sus ocupantes sufrido una auténtica carnicería, entre ellos el Colegio de Santo Domingo, que fue convertido en cuartel militar. Los habitantes relacionados con la Iglesia o partidos contrarios al Frente Popular habían padecido la persecución propia de la rabia y odio incontrolado, que llevó a la muerte, y llevaría, después, a más muerte. Algunos conocidos falangista, que no pudieron huir, escaparon de la venganza escondidos en sótanos y zulos domésticos.

Documento escrito por José Francisco Roldán Pastor, Comisario Jefe de la Policía Nacional en la provincia de Albacete