El 28 de noviembre lunes se cumplieron cincuenta años de la muerte del inolvidable actor don Alvarruiz, alias José ,Enrique, y Emeterio, el artista madrileño- tarazonero- albaceteño… y universal, el hombre que merece tributos, charlas, conferencias y recuerdos de vez en cuando… y aunque parezca que este episodio y el siguiente, porque le voy a dedicar dos, no guarda relación con “Un siglo de tebeos “, si continuáis leyendo comprobaréis que sí que la tiene… y mucha, pese a que cuando él era niño todavía no habían nacido oficialmente en España los cómics (Isbert vio la luz en el 3 de marzo de 1885).

Tendría que pasar bastante tiempo, nada más y nada menos que 32 abriles, para que surgiera como una bendición el semanario “TBO “ en los inicios de la primavera de 1917, es decir, en unas jornadas importantes para el feliz intérprete de cintas tan memorables como “El verdugo “, “El cochecito “ y “, míster Marshall “ que celebraba aniversario de su boda junto a su esposa Elvira Soriano y el primero acariciando a , su hija mayor y triunfando en los teatros Apolo, , Coliseo Imperial e Infanta Isabel con obras de Benavente, Arniches y Álvarez Quintero.

La efigie de Isbert enriqueció revistas de corte humorístico y serio, amén del parecido razonable que tenía con , el papá adoptivo de “Zipi y Zape “ y “Carpanta “ y con el pintor y escultor de Viveros , el cual, como sabéis, le dio cobijo en su casa –museo de a , el creador indiscutible de “El Guerrero del Antifaz “ y de decenas de series de las editoras Valenciana y Maga. Así pues, cuando Isbert brillaba con luz propia en el viejo Capitol ejerciendo de comisario Pérez en la peli de “Último día”, los peques coleccionábamos las aventuras de “ y Pedrín “ y “ y sus chicos “, comíamos pipas tostadas y saladas de el popular “Chaqueta” y aplaudíamos la soberbia actuación de don José que lograba descubrir al asesino de la estrella zarzuelera “Carmen Beltrán “, encarnada en la pantalla grande por la gentil y extraordinaria soprano ( Pilar Lorenzo García ).

Isbert, a la vera de un Manolo Gómez Bur fantástico que curraba con el nombre de agente Molina, hablaba de tomar unos churritos con chocolate calentito… y los espectadores, ateridos de frío en aquel febrerillo gélido de 1953 gritábamos que a eso nos apuntábamos todos pensando en Mario, el churrero de la calle que despachaba buñuelos desde el amanecer, por cierto que en una ocasión, el paquete de Correos que iba a recibir Manolita Cámara en su sede “El Bazar del Libro” (Tinte , 15), que contenía ejemplares de “El As de Espadas “, “ “ y “Sebastián Vargas”, se cruzó con el cartel de “Carne de horca”, la coproducción ítalo española dirigida por Ladislao Vawda e interpretada por Rossano Brazzi, Enma Penella… y José Isbert que cumplía a las mil maravillas en el papel de ( los alumnos del Colegio asistimos al estreno en el cine Astoria a punto de finalizar la Feria de 1954… y el cartelito de marras se colocó en la fachada del restaurante “Polo Sur “, ubicado al final de la calle Carnicerías o Serna López a pocos metros de la papelería “Sanz” que vendía semanal y quincenalmente tebeos de “Red Díxon “, las “Aventuras del FBI “, “Díxon el Felino” y “Ray, perro lobo “.

Isbert estaba en la cumbre y trabajaba a destajo en seis o siete cintas al año (ocho en 1952) ejerciendo de alcalde , anticuario, taxista, portero, curita de armas tomar y gitano saladísimo en “Un caballero andaluz” que se ganó a los calés del Barrio de la Estrella o “Cerrico “ y a los payos de la parcela manchega.

Y por hoy nada más, ¡Un abrazo, amigos míos!

Valeriano Belmonte