Entre Castellar y Jimena el frente se desmoronaba. Unos cuantos carabineros y guardias civiles, apoyados por milicianos, sumaron fuerzas para detener el avance de los regulares, que iban incorporando más material de guerra. Desde el sur, otra columna de sublevados, a las órdenes del comandante de infantería Enrique Rodríguez de Herrán, avanzaron sobre Jimena. Durante dos meses la resistencia fue tenaz y no llegaban refuerzos. Desde Sevilla y Cádiz mandaban las peores noticias sobre el desarrollo de las hostilidades. Entre los guardias civiles y carabineros fueron apareciendo desertores que tuvieron tiempo de pensar y decidir el bando definitivo, pues muchos se encontraron en las posiciones que marcó la casualidad o el temor a las consecuencias.

En esos días iban perdiendo motivos y fuerzas para luchar en contra o a favor de algo inmaterial. José Pastor, a pesar de su resuelta defensa del orden establecido, cuando alguien sugería la deserción, no tenía más bandera que su familia, seis niños y cuatro mujeres en la casa del santuario Nuestra Señora de los Ángeles, que había sufrido una tremenda transformación. Ascensión, la hija mayor, que le parecía haber vivido en el paraíso, estaba soportando el mayor de los infiernos. José Pastor debía proteger a los suyos. En España se iban produciendo victorias y derrotas, ciudades conquistadas y reconquistadas, milicianos y militares, enarbolando banderas de guerra, construían mitos.

Los fusilamientos y atrocidades servían para competir entre dos bandos locos de sangre: García Lorca, Blas Infante, Fernando Primo de Rivera, Melquíades Álvarez, Ruiz de Alda y otros muchos fueron engrosando la infinita lista de muertos del odio. Ajenos a lo que sucedía en estas tierras, Alemania inauguraba los Juegos Olímpicos para gloria de un Hitler idolatrado y sediento de venganza. Franco llegó a Sevilla y preparó el avance hacia Madrid, donde se habían creado los tribunales populares y siguieron más fusilamientos. En otros puntos de España, también. Un mes de agosto dantesco regaba de sangre España, y sus protagonistas, en buena parte, los más violentos y vengativos, competían en terror y muerte.

A primeros de Septiembre dimitió Giral y Largo Caballero formó el primer gobierno de guerra. Mola conquistó Irún y cierra las puertas de Francia. En Londres se iniciaron las primeras sesiones del Comité de no intervención. Días más tarde, Mola ocupó San Sebastián y el gobierno de la República trasladó el oro del Banco de España a Cartagena. Hitler preparaba la 2ª Guerra Mundial.

En Castellar se rompió el frente y se replegaron los combatientes hacia Jimena. José Pastor llegó en la última máquina de tren que abandonó Castellar para volver a su casa, preparar la defensa de Jimena y el éxodo familiar. En las fundas de almohadas prepararon bultos con peso apropiado para cada cuerpo, incluidos niños. El cabo encabezaba aquel grupo familiar que caminaba a oscuras en dirección al río Guadiaro, casi seco, que cruzaron iluminados por la Luna y con la ayuda de unas mulas. Subieron lomas y montes hasta alcanzar Casares, donde pudieron alojarse bajo techo durante unos días. Allí les dieron vales de colores para conseguir comida. José alquiló una camioneta para llevarlos a Málaga, compró unos pollos vivos para matarlos en caso de hambre. El viaje fue lento, los niños iban dormidos y agotados. El objetivo era llegar a Málaga y subir a un barco para terminar en su tierra: Cartagena. A finales de septiembre, Jimena, después de resistir con fiereza, sucumbió frente a la columna que llegó del sur. Por esas mismas fechas, Indalecio Prieto, Ministro de Marina y Aire, ordenó que la flota republicana pasara al Cantábrico, dando un respiro al Estrecho.

En la otra España se dictó un decreto prohibiendo la actividad política y sindical. El general Varela entró en el Alcázar y Franco tomó Toledo, dos días después se creó el Ejército Popular para poner orden y concierto en unas fuerzas numerosas pero poco organizadas en manos de líderes carismáticos populares.

El 1 de Octubre Franco es elegido Jefe del Estado en la otra España, la sublevada. Al menos, en uno de los bandos queda claro el liderazgo, en torno al que se articulará un movimiento político y militar fortalecido por las victorias militares y el apoyo de Alemania e Italia. En el otro lado comenzó a llegar la ayuda soviética. Una vez ocupado Castellar, en la hoja de servicio del cabo José Pastor, aparece una anotación con letra distinta a todo lo anterior que dice: “En 18 de julio marginal, al iniciarse el Movimiento Nacional Salvador de España se encontraba el Cabo comprendido en este historial practicando sus servicios en la 3ª Compañía y según informes particulares fue concentrado por el Teniente Jefe de la Sección de Jimena de la Frontera en dicho puesto, al ocupar esta residencia por el Ejército Nacional no fue habido, llevándose las armas e ignorándose su paradero finalizó el año”.

El cabo José Pastor, con muchas penalidades, en esos días, llevó su familia a Málaga, donde se alojaron en los sótanos de la Comandancia de Carabineros, junto a las vías y el mar, acomodados en unas salas protegidas de madera por la humedad. La gente decía que bombardeaba García Morato, porque era de Málaga y conocía la ubicación de las instalaciones militares. La Luna decidió que durante tres días no hubiera bombardeos. Esperaron hasta conseguir pasajes en el barco Montetoro. Seis niños, abuela, dos madres y una tía fueron a parar a la bodega, porque no había otro sitio en el barco. Junto a las máquinas, donde no era posible dormir.

Documento escrito por José Francisco Roldán Pastor, Comisario Jefe de la Policía Nacional en la provincia de Albacete