Desde hace tiempo la , () ha venido demandando la entrada en vigor del IVA con criterio de caja con el fin de que los autónomos no tuvieran que pagar el IVA hasta que no hubiesen cobrado sus facturas.

Con la aprobación de la Ley de Apoyo a los Emprendedores y su Internacionalización, se cumplió un hito para el colectivo autónomo, pues una de las medidas estrella incluidas en la norma ha sido la entrada en vigor del IVA de caja a principios de 2014, aunque posteriormente el Gobierno tuvo que ampliar el plazo tres meses en el tiempo para que la medida tuviese un mayor seguimiento. Ello con las consiguientes esperanzas que los autónomos pusimos en esta norma que, sobre el papel, iba a poder beneficiar hasta un máximo de 2,3 millones de autónomos y pymes con un volumen de facturación inferior a los dos millones de euros, siempre y cuando todos se acogiesen a la misma.

Lamentablemente, los datos oficiales hechos públicos por el nos han devuelto a la dura realidad de un colectivo -el de los autónomos- que se está viendo duramente golpeado por la crisis económica y que tiene que hacer lo imposible para sobrevivir y mantener sus negocios a flote.

Y es que tan solo 11.184 autónomos y 10.385 empresas se han acogido al IVA de caja, lo que supone un 1% del total de beneficiarios posibles. Desde nuestra organización no esperábamos que la adhesión al IVA con criterio de caja fuese a ser tan baja. Por este motivo podríamos decir que el IVA de caja ha sido un fracaso en función a las expectativas creadas en un primer momento.

Hay varios factores que han podido influir en el bajo número de autónomos y pymes que han decidido beneficiarse de este sistema. Entre ellas se encuentran el desconocimiento y la complejidad administrativa exigida por la norma.

Pero, quizá el problema más importante responde a la actuación de aquellas empresas que han presionado a sus proveedores amenazándoles con no trabajar con aquellos autónomos que se acogiesen al IVA de caja dado que, de esta manera, no podrían deducirse el IVA hasta que hubieran abonado sus facturas.

Esta situación ya fue denunciada por OPA en su momento, reclamando al Gobierno que actuase como mediador para que las grandes empresas no impidiesen a los autónomos acogerse a este sistema ni les amenazasen con prescindir de sus servicios si así lo hacían. Por todo ello, el miedo a perder clientes ha podido ser una de las causas principales por las que finalmente muchas pymes y autónomos hayan decidido no arriesgarse y mantenerse dentro del sistema tradicional.

En función de la baja adhesión al IVA de caja, desde OPA consideramos que se ha dejado pasar una magnífica oportunidad para que los autónomos y emprendedores obtuviesen el respiro necesario para poder afrontar mejor la crisis económica. Y es que los autónomos no podemos estar financiando a las grandes empresas cuando a duras penas podemos financiar nuestros propios negocios.

Esperemos que la baja acogida que ha tenido el IVA de Caja sirva para reflexionar con el fin de que en el futuro este sistema pueda modificarse para que los trabajadores por cuenta propia puedan beneficiarse libremente y sin presiones de una medida que debe convertirse en un acto de justicia para nuestro colectivo.

Artículo de opinión de - Presidente nacional de OPA (Federación de Organizaciones de Profesionales, Autónomos y Emprendedores)