, amigos, tal y como os prometí la pasada semana, vuelvo con la segunda y última entrega de mi querido “Jabato”, uno de los superhéroes predilectos de Germán Tornero, José Montejano, Santiago González, Antonio Menchero… y Margarita, señora que admiraba a , el autor gráfico de la legendaria serie.

La ya entonces madurita lectora, vecina de la calle y esposa de un afable empleado del , acudía puntualmente todos los domingos a la puerta del primitivo cine Capitol, al popular mercadillo con sus 32 cuadernillos de “Yorik Brazo de Hierro”, epopeya nacida dentro de “Hombres intrépidos”, joya de Ediciones Toray, decidida al parecer a cambiarlos, algo que no sucedía nunca porque al final se arrepentía y volvía a su pisito con el “Yorik” de su alma.

Margarita también conocía a fondo otras obras de Darnís, tales como “Tras el telón de acero”, “Los Navarro”, “El Jinete del Espacio” y “Las Hadas”, es decir que el artista catalán tocaba diversos palillos y muy bien, por cierto. Recuerdo con simpatía a Margarita, ataviada con uniforme blanco envuelta entre “Pulgarcitos”, “Jaimitos”, “Robertos y Pedrines”, “Cachorros”, “Azucenas”, “Panteras Negras”, “Balines” … y “Jabatos”… y no a ella sola sino a cantidad de personas mayores que buscaban y rebuscaban ejemplares atrasados de “El Guerrero del Antifaz”, “El Pequeño Luchador”, “Jeque Blanco” y “ y Anita“ .

Allí se hallaba “El Jabato” viviendo cataclismos tan espectaculares como el de la hecatombe de “El Hombre de Piedra” y la batalla sin límites contra el monstruo de los abismos y contra los vikingos de Sigaar. La despedida del titán brugueriano llegó el lunes 31 de enero de 1966, el día del “Crimen de la Fiesta del Árbol”, tragedia que conmocionó a Albacete e hizo pensar.

Pero aunque el paladín del tiempo de los romanos desapareció en forma de cuadernillo apaisado nunca llegó a jubilarse ya que enseguida apareció “El Jabato Extra” que pasó de los cincuenta títulos y a continuación el “Álbum Gigante”, ambos a gran formato con la reedición de las primeras aventuras y rotulación mecánica con lo cual se perdía la belleza de la caligrafía elaborada a mano . En los años setenta y ochenta “El Jabato” soportaba las pruebas de los soportes de publicación con lujosas tapas y 48 páginas al precio de 125 pesetas… y el buen hacer de , que brillaba con sus fabulosas portadas.

En fin que “El Jabato” , dibujado por Darnís, Martínez Osete, Josep M. Casanovas y una extensa coral de prestigiosos artífices se reedita de vez en cuando y reaparece para que las nuevas generaciones lo conozcan un pelín y , por supuesto, para emocionar a los supervivientes, nostálgicos y fieles abonados a las hazañas del inolvidable caballero del tebeo de una época irrepetible.

Valeriano Belmonte