“Joe Marmota, el Vago de ”, personaje del mundo de los cómics de procedencia extranjera, llegó a la revista “Mortadelo” el 16 de noviembre de 1970, cuando “Bartolo”, otro vaguito de categoría elaborado por Palop, triunfaba en el semanario “Jaimito” y “Pepón” y “Vagancio”, comodones de primerísima línea e “hijos adoptivos” de y , habían dejado excelentes huellas en las publicaciones de Bruguera. “Joe” debutó durmiendo, naturalmente, porque para eso era vago oficial, como un lirón y catorce zorrinitos en tiempo de hibernación, recostado entre la puerta del saloon de las vedettes y la del sheriff de uno de los Estados Unidos de América del Norte, lindando con Canadá, es decir de ( todo de ficción, por supuesto ).

Nuestro protagonista de esta semana parecía oír entre sueños ¡Oro…! ¡Se ha encontrado oro en las colinas! Y el portavoz de la “cotizada” noticia animaba a los sorprendidos habitantes, los cuales se lanzaban a pie, a caballo y en carros a la conquista del preciado metal de color amarillo, blando, dúctil y… ¡preciosísimo elemento químico!, bueno todos … menos “Joe”, que recibía la reprimenda de su enfadadísima progenitora aconsejandole al “bello durmiente” ( con permiso de Perrault ) que siguiera al inmenso gentío para ver si por una vez en la vida lograba encontrar algo a lo largo de su adormilada existencia, El mozo solterón ,alto, delgado y aparentando unos treinta abriles, divisaba a un grupito de pícaros aprovechados que con piedras y dinamita abrían el filón del oro de ley y volaban el montecillo.

Uno de los pedruscos le caía encima al “titán” de la odisea y así, mientras los demás veían el oro acariciado el pobre “Joe” veía… las estrellas. En episodios siguientes, el amigo de las “siestas”, participaba a regañadientes obligado por la autora de sus añitos, a participar en un rodeo durmiendo en los lomos de un potrillo salvaje que le hacía volar por los aires. “Joe” aterrizaba, soñando, en el duro asfalto… Y un torito bravío e iracundo se trocaba en despertador y conseguía que el mocetón corriera como alma que lleva el diablo. Su mamacita le preguntaba si traía el premio gordo del rodeo… y él, sin rodeos, le espetaba que lo que portaba era un galardón gordísimo con astas impresionantes.

Más hazañas de “Marmota”: La madre le decía que escurriera la ropa… y “Joe” escurría el bulto, después de dispararle a un grupito de cuervos, fallar y darle a la colada convertida por su obra y gracia en un colador. “Joe” y la vaquita “Petulia” y arrastrando un tronco con la ayuda de un alazán incorregible… y esperando la llegada de la diligencia de turno en pleno atraco de la misma. Se desbordaba el río y montaba vigilancia… con los ojos entornados que propiciaban la inundación de su vivienda y las de cientos de vecinos que nadaban decididos a cantarle las cuarenta, las cincuenta y las sesenta al “milagroso” vaguete… y “Joe” pelando patatas, a dos pasos de los indios y a catorce de bandidos peligrosísimos arropado con mantas en su lecho dado el frío reinante… Y en fin que…¡ Ha llegado “Joe Marmota” y ahora lo conoceréis! Un abrazo.

Valeriano Belmonte