La visita de la Princesa y toda la ‘corte’ al , “la Uní”, esta misma semana, me ha traído muchos recuerdos y anhelos, a la vez que contradicciones, que trataré de exponer en este artículo.

La “corte” representada por la señora , el consejero de Educación, , y algún representante más de la farándula política y económica de la ciudad de Albacete, entre ellos la alcaldesa de la ciudad, , me sirvió de reflexión y análisis de lo que fue y de lo que es hoy “la Uni”. Recordemos que es el centro educativo con más alumnos y profesores de la provincia, y quizás de Castilla- La Mancha. Donde recibí la mejor de las formaciones que podía desear. Todo esto hace de este centro un lugar muy especial.

Nunca pasaría desapercibido dicho acto pero al tratarse de este instituto, con tanto significado implícito, todavía más. El lugar en el que compartí los mejores cuatro años de vida con estudiantes como yo. Alumnos de muchos de los pueblos de la provincia entre ellos: Balazote, Higueruela, Carcelén, Corral Rubio, Valdeganga, Tinajeros, La Gineta, Aguas Nuevas, La Herrera, Pétrola… y un largo etcétera. Hijos, en casi todos los casos, de trabajadores para los que suponía el paso más significativo de nuestras vidas. Y también un gran esfuerzo para nuestras familias y, ¡nosotros lo sabíamos! Dejábamos nuestros pueblos para desplazarnos a la ciudad. Nos hacíamos mayores por unas horas y empezábamos a ser lo que hoy creo que somos.

Recuerdos en “la Uni”

La educación es la parte más importante (irrenunciable), la que nos hace ser lo que en un futuro nos convertimos. Es el momento en el que estudiamos Bachillerato cuando aprendemos valores, compartimos sentimientos y afianzamos sensibilidades. Y lo más importante, cuando nos formamos. En ‘la Uni’ siempre a la cabeza en notas de selectividad, olimpiadas de diferentes materias y en calidad. Donde miles de jóvenes hemos estudiado a lo largo de generaciones para tener oportunidades de futuro. O mejor, tener las mismas oportunidades.

Recuerdo miles de anécdotas graciosas con los compañeros de clase, de autobús, de actividades y de optativas. Incluso se nos vinieron abajo algunos de los mitos de jóvenes, como que en el instituto no había taquillas, o no había baile de graduación, ¡cosas de jóvenes que nos hacían ilusionarnos con salir del pueblo por primera vez!

Quién no recuerda al mítico “José, el de la cantina”, a los chicos de mantenimiento, a las limpiadoras, por supuesto, a los profesores que se nos quedaron en la retina como Mª , de Historia; Tomás, de Geografía; Mariano, de Gimnasia; , de Filosofía y otros tantos profesionales de los que aprendimos. Recuerdo clases, pasillos interminables e imágenes de esos momentos. Y cómo no, ¡la famosa Siberia! que seguro no le mostraron a la Princesa de . Recuerdo los descansos en las zonas comunes, las horas de biblioteca y los almuerzos en cafetería.

Solo pedimos tener las mismas oportunidades

Pero, ¡quién te ha visto y quién te ve! En tan sólo dos años y medio de gobierno de Cospedal y la extenuada colaboración del consejero albaceteño de Educación, Marcial Marín, la igualdad en Castilla-La Mancha ha dado muchos pasos atrás. Con un recorte de más de un 30 % desde 2010, encabezamos los recortes en Educación en toda España. Y si diseccionamos ese porcentaje, veremos cómo ha afectado a nuestros colegios, institutos y universidades de carácter público. La eliminación gratuidad de libros de texto, la supresión de rutas de transporte, así como del personal de apoyo, el cierre de comedores escolares en colegios, ¡más de 800 profesores menos!, menos becas y mayores tasas universitarias. Esto es lo que hacen Cospedal y sus cómplices en nuestra región.

Una presidenta que pasará a la historia de Castilla-La Mancha por cerrar más de 60 colegios rurales agrupados, decenas de ludotecas en nuestros pueblos y por condenar la educación de esta región y a sus jóvenes. Por apoyar con soberbia la Ley Wert, que nos devuelve a patadas a los años 80. Donde la asignatura de Religión cuenta para la nota media, es decir, vale lo mismo la Religión que Matemáticas o Lengua. Una reforma que favorece la segregación por sexos, e instaura las reválidas en Infantil, ESO y Bachiller. Una Ley que diferencia entre alumnos con recursos y sin recursos. El que tenga dinero que estudie y el que no pueda estudiar pues a trabajar, para eso se implantan programas de Formación Profesional. En vez de ayudar a que los jóvenes pueden llegar a la universidad.

En definitiva, no consigo entender la visita Real esta misma semana a uno de los institutos más emblemáticos de la provincia. Que representa el esfuerzo de tanta gente: profesores, alumnos y padres. Que es seña de identidad de ilusión, esfuerzo y capacidad. Cuando tales gobernantes conceden más subvenciones a la escuela privada y concertada, mientras desmantelan la pública; cuando crean programas como “Abriendo Caminos”, que solo abre puertas a los concertados en la capital; cuando eligen la escuela privada, ¡y lo peor! vinculada al Opus Ddei, para sus hijos. Y esta semana vienen y se hacen la foto en ‘la Uni’, sin despeinarse, como si no pasara nada. Como si los jóvenes de los pueblos no tuvieran muchas más dificultades para poder estudiar. Seguro que nadie le contó a la princesa que los alumnos que vienen de los pueblos se pagan el transporte escolar, en San Pedro 79 euros al mes. Seguro que nadie le dijo que han suprimido el servicio de comedor para los que vienen de fuera. Apuesto a que nadie le explicó que han echado a la calle a las limpiadoras, que hay menos profesores, que los servicios son peores, que los alumnos reciben menos becas, que existen problemas de seguridad, ¡aunque durante su visita blindaran la zona!

Esta semana yo también he ido a visitarlo y no se parece en nada al instituto que dejé hace unos años. Nada tiene que ver con lo que yo viví y con las oportunidades que a mí y a mis compañeros de promoción nos ofrecieron.

Si hoy en día es difícil sobrevivir en la ciudad, en los pueblos las desigualdades se incrementan. Por el mero hecho de nacer en el entorno rural, no tenemos acceso a las mismas oportunidades que la ciudad proporciona. Pero es que además tenemos una presidenta cuyo gobierno no cree en rural ni en las personas que lo forman. Cada ley que aprueban es un desprecio a los pueblos. Un día es el agua, otro día la dependencia, la sanidad, la educación, la reforma local…

El mundo rural y sus pueblos se merecen tener las mismas oportunidades que la ciudad. Nadie elige donde nacer.

Artículo de opinión de , Secretario general provincial de Juventudes Socialistas en Albacete