Durante estos días, tras el anuncio del Acuerdo de Presupuesto Generales del Estado para el próximo año entre el Gobierno y Unidos Podemos, el debate sobre el contenido parece centrarse en la propuesta de subida del Salario Mínimo Interprofesional a 900 euros. Y yo me pregunto, ¿qué hay que debatir? ¿dónde está el desencuentro?

En España debatimos casi todo y casi todos. Desde sí echamos sal a la carne antes o después de cocinarla, a la legalidad del gol del Real Madrid en una semifinal de Champions, pasando por los conocimientos del Presidente del Gobierno sobre protocolo ‘real’.

Pero, dejando a un lado las banalidades, centrémonos en el debate. ¿Quién puede estar en desacuerdo con subir el SMI a 900 euros? O digámoslo de otra manera, ¿puede vivir alguien con menos de 900 euros, como mínimo, sin ser rehén del recibo del alquiler o la hipoteca, de los gastos de agua, luz y calefacción, o del coste del carrito de la compra?

La libertad es algo más que poder escribir en redes sociales lo que nos venga en gana. Libre es aquel que tiene el suficiente dinero para poder vivir con dignidad. Libre es aquel que madruga para trabajar y que, cuando llega final de mes, tiene una nómina decente y no una limosna. Trabajar ocho horas al día por menos de 900 euros se acerca más a una limosna que a una remuneración justa.

Pero ‘los de enfrente’ son los de siempre; ésos que quieren a su España pero se olvidan de los españoles. Ésos que levantan banderas pero luego van a hablar mal de su país y su Gobierno donde se deciden ‘las cosas de comer’. Por cierto, también son los mismos que convocan a sus fieles para abuchear al Presidente del Gobierno en el día de su patria, que también es la mía.

Rescatar a Bankia, a su amigo Rato y perdonar dinero a los defraudadores, no les pareció tan mala idea. Se trata de justicia social y de libertad del individuo. En mi casa, me crié con los mejores economistas: mi padre y mi madre que, con un sueldo de un zapatero ‘mileurista’, han sacado adelante a tres hijos; pero, por mucho que ‘estiremos el chicle’, con menos de esos 900 euros, ni ellos habrían hecho milagros.

Tome el timón compañero Sánchez, agárrelo fuerte y no titubee, que ‘los de enfrente’ siempre estarán ahí para hundir el barco.

, Secretario de Organización del Partido Albacete.