Por esperada una noticia, cuando llega no deja de sacudirte, de dolerte. Es el caso.

Ayer, a mediodía día (5 de mayo) nos dejaba , nuestra Lola, la Lola de CCOO, la de la Asesoría, la de , como la conocíamos todos y lo hacía demasiado pronto, a los 65 años, y se ha ido como era ella: de forma callada, silenciosa, sin apenas hacer ruido y con todo organizado.

Con ella se nos va algo muy nuestro y una parte importante de nuestra historia, de la historia de CCOO de Albacete.

Lola se incorpora a CCOO desde el primer momento y lo hace a la Asesoría Jurídica en la que ha estado 40 años. Y ni esta, ni CCOO de Albacete se pueden entender sin Lola. Trabajadora, abnegada, eficaz, leal, comprometida y luchadora.

Por sus manos han pasado la mayoría de los expedientes de crisis, las regulaciones de empleo, los eres, las reclamaciones al Fondo de Garantía Salarial, que han afectado a miles y miles de trabajadores; así como el conjunto de demandas laborales individuales y colectivas que a lo largo de estos 40 años ha tramitado la Asesoría Jurídica del sindicato a los trabajadores y que han sido decenas de miles. Ni un problema, ni un plazo pasado, ni una reclamación olvidada, ni un expediente extraviado. Su eficacia y capacidad será difícil de igualar.

Y además ha gobernado el conjunto de las Jornadas Jurídicas que desde hace años ha organizado el tanto en Albacete como en en las que Lola era la referencia, la guía, la organizadora, la que hacía posible que no faltara un detalle, -ni un fallo, como decía tu gran amigo -.

Desde hace algún tiempo casi todas las mañanas, sobre las 7.15 nos cruzábamos por el Paseo de la Cuba, yo corriendo y tu camino del Sindicato: “Hola Mata, ¿dónde vas tan temprano me decía? y yo te contestaba adiós Lola, ¿ya vas para el sindicato?” Ya no nos volveremos a cruzar, pero te recordaré.

El ultimo encargo que te hice, fue hace tan solo seis meses y de muy difícil solución por no decir imposible. Pero fuiste capaz de hace lo imposible, posible. Lo que permitió que una compañera que fue despedida en el año 1975 o 1976 de su empresa y la cotización a la Seguridad Social de unos cuatro años no aparecía documentada en la Seguridad Social se pudiera justificar y con ello poderse jubilar.

Así era Lola, nuestra Lola, la de CCOO. Ni Luis, ni Pepa, ni Enrique, ni tu familia, ni muchos otros amigos y compañeros te olvidaremos. Descansa en Paz.

Por , funcionario de Justicia y Sindicalista