Con motivo del 1 de octubre, celebramos el Día Internacional de las Personas de Edad, que ya cumple 28 años de vigencia, desde que en 1990 la lo recogiese en su calendario, dándole la importancia que debía tener y ofreciéndole el relieve internacional para que la sociedad lo reconozca como tal. El objetivo un año más, es sensibilizar a las administraciones y a la sociedad sobre la importancia que tendrá incluir a los mayores en la construcción de un nuevo modelo de vida, no solo haciéndoles partícipes de las decisiones y actuaciones que se lleven a cabo, sino convirtiéndolos en referentes y modelos para nuestros jóvenes. Tenemos que apostar por mantenerlos en primera línea de las agendas políticas, proponiendo medidas para promover la igualdad, el bienestar y el reconocimiento pleno de sus derechos.

Como Vicepresidenta de de Mayores, me complace celebrar este aniversario, en el que debemos seguir reclamando la importancia que las personas mayores tienen en la constitución de una sociedad de futuro en igualdad. Como explica Naciones Unidas en su último informe realizado al respecto, la mayoría de países del mundo están experimentando un aumento proporcional de personas mayores, lo que ya supone uno de los cambios en la estructura familiar más significativos del siglo XXI.

Según los datos recogidos en el informe «Perspectivas de la Población Mundial», se espera que el número de personas mayores de 60 años, se dupliquen en el año 2050, pasando de los 962 millones que había en 2017 a 2.100 millones en el año 2050, creciendo a mayor velocidad que la población joven. Solo en nuestro país, según reflejan los últimos datos del Padrón Continuo (INE), los mayores representan a un 18,8% de la población. Es importante que estos datos sirvan para hacernos reflexionar sobre el importante papel que representan nuestros mayores y sobre la necesidad de que sigan aportando sin que la edad sea un impedimento o una excusa para su exclusión.

Son los mayores uno de los principales pilares sobre los que sustentar el futuro. La calidad de vida y las oportunidades para que sigan participando de la sociedad van a determinar hacia dónde vamos y en qué nos convertiremos. Es de vital importancia que jóvenes y mayores caminen en una misma dirección, alimentándose mutuamente y enriqueciendo a la sociedad desde el intercambio generacional, que debemos ver como un camino natural y lógico. Debemos apostar por una sociedad inclusiva, en la que las personas mayores participen de forma activa en todos los ámbitos de la sociedad, tratando a los mayores con el respeto, el cariño y el reconocimiento que se merecen.

En el Día Internacional de las Personas de Edad, quiero invitaros a apostar por una Europa cuyo eje central sean las personas y el respeto, por encima de cualquier tipo de estigma discriminatorio; una Europa que debe cimentarse en los valores inclusivos y enriquecerse con la sabiduría de quienes la han visto crecer como comunidad y como sociedad.

El respeto a los mayores son el camino hacia la igualdad, y son el motor para que siga creciendo y siga manteniéndose la estabilidad que han posibilitado el germinar de una comunidad europea que apuesta por los derechos y la igualdad de todas las personas. Como acuñó el cineasta Ingmar Bergman: “Envejecer es como escalar una gran montaña; mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena”; es por ello, que debemos mantener la confianza en aquellos que han vivido.

Mª del

Presidenta de la Comisión de Mayores del y Vicepresidenta de la Unión Europea de Mayores del (ESU)